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Estudio alerta sobre botellas reutilizables contaminadas

Expertos sugieren desarmar, lavar y secar bien las botellas, y evitar líquidos distintos al agua.

Las botellas reutilizables, símbolo de sostenibilidad, podrían albergar bacterias fecales si no se limpian correctamente. Así lo advierte un estudio de la Universidad de Purdue, que analizó 90 recipientes de uso cotidiano. La investigación revela que muchas botellas reutilizables contienen niveles de contaminación superiores a los permitidos para el agua potable, cuestionando su aparente inocuidad.

Riesgo sanitario oculto en el uso diario

El estudio encontró bacterias en todas las botellas analizadas, incluidas nuevas. En el 25 % se detectaron coliformes, indicadores de contaminación fecal, lo que supera los estándares sanitarios para agua potable. Estas bacterias prosperan en la humedad, restos de bebidas y el tiempo que transcurre entre cada lavado.

Los investigadores advierten que enjuagar no basta. Las biopelículas, estructuras bacterianas resistentes, se forman en las paredes internas y resisten la limpieza superficial. Incluso el lavavajillas puede fallar si no se desmontan los sellos, roscas o pajillas del envase.

Limpieza deficiente: un problema común y evitable

El contacto constante con manos, celulares y superficies contaminadas transfiere microorganismos al exterior de las botellas reutilizables. Todas las muestras fallaron una prueba de ATP, usada para medir la higiene en alimentos. La falta de hábitos adecuados multiplica el riesgo.

Los expertos recomiendan desmontar completamente las botellas, usar detergentes efectivos y secarlas bien entre usos. También sugieren evitar guardar líquidos distintos al agua, ya que azúcares y grasas favorecen el crecimiento bacteriano. La sostenibilidad, concluyen, empieza por una higiene rigurosa.

Las botellas reutilizables siguen siendo una alternativa ecológica viable, pero su uso seguro exige limpieza minuciosa. La acumulación de bacterias no es un riesgo menor y puede evitarse con prácticas adecuadas. Convertir la sostenibilidad en salud depende de nuestra responsabilidad como usuarios informados.