La reciente gira de Bad Bunny en la Ciudad de México generó una derrama económica histórica, consolidando al reguetón como fenómeno no solo cultural, sino también financiero. Con ocho fechas en el Estadio GNP Seguros, el impacto se extendió al turismo, la gastronomía y el comercio local, de acuerdo con estimaciones oficiales y medios especializados.

Un fenómeno que trasciende la música
Según la Canaco CDMX, la visita del cantante puertorriqueño provocó una derrama estimada de 3 mil 228 millones de pesos, impulsada por más de medio millón de asistentes.
Tan solo la venta de boletos representó 2 mil 262 millones, seguida por 550 millones en alimentos y bebidas, y más de 400 millones por ocupación hotelera cercana al recinto.
Esta gira reafirma cómo los espectáculos masivos se han convertido en motor económico clave en ciudades como la capital mexicana, activando sectores como transporte, hospedaje, comercio informal y formal.
Turismo, consumo y reconciliaciones en escena
Además del efecto económico, la gira incluyó momentos emotivos como la reconciliación de Bad Bunny con J Balvin, quien subió al escenario el 21 de diciembre.
También participaron artistas como Natanael Cano, Feid, Grupo Frontera y Julieta Venegas, lo que incrementó el interés turístico y mediático.
Los hoteles en zonas cercanas reportaron ocupación de entre 80% y 90%, mientras restaurantes, bares y apps de movilidad registraron incrementos de demanda.
El éxito económico de la gira “Debí Tirar Más Fotos” confirma el papel de la música en el desarrollo urbano y comercial. La CDMX se consolida como epicentro latinoamericano de espectáculos masivos con alto valor agregado para distintos sectores productivos.


