En un ecosistema donde muchas carreras se construyen “a la segura”, Yael Calderón tiene un origen distinto: el de alguien que encuentra su camino cuando ya está sentada en el salón, a las siete de la mañana, en su primera clase de mercadotecnia. Ahí cambia el guion. Lo que inicia “al azar” se convierte en vocación y, con el tiempo, en una forma de dirigir empresas con estructura, sensibilidad y una obsesión saludable por el orden.

Calderón se formó en Mercadotecnia y Publicidad y después decidió reforzar lo que considera la parte menos visible, pero más determinante, del crecimiento: lo administrativo. Por eso cursó una Maestría en Mercadotecnia Administrativa, con foco en planeación, organización, dirección y control. Ese giro explica su estilo: creatividad sí, pero con tablero, indicadores y procesos.
A los 24 años, su vida empresarial se acelera cuando hereda, junto con su hermana, un negocio familiar de especias que abastece hoteles y restaurantes entre México y Puebla. Lo recibe con una lección dura: un negocio no es solo clientela; también trae deudas, falta de marca consolidada y necesidades financieras. En vez de romantizar el reto, Calderón lo convierte en “universidad”: aprende a organizar, a buscar guía fuera del círculo familiar y a construir equipo con su hermana y su madre como núcleo.
DIVERSIFICACIÓN: DEL MERCADO A LA RESILIENCIA
Antes de la pandemia, lanza con su hermana un instituto enfocado en capacitación. El contexto global obliga a replantear la oferta: mientras la formación empresarial crece lento, los temas de salud emocional explotan. La respuesta es estratégica: evolucionan hacia atención psicológica y, más tarde, integran un enfoque de acompañamiento holístico con herramientas como mindfulness, respiración, meditación y yoga, sin perder la esencia formativa. En paralelo, Calderón mantiene su vocación docente: suma 19 años en el ámbito educativo, asesorando y capacitando universidades en Puebla.
Su perfil empresarial se despliega en tres frentes: es CEO de la agencia de marketing DYCS, opera JUSOLI como proveedor y distribuidor de especias, y funda el Instituto Científico de Estudios Holísticos Sociales (ICEHS). La línea que conecta todo es clara: comunicación, servicio, procesos y bienestar como valor real, no como eslogan.
Calderón no compra la fantasía del “todo se puede”. Habla de límites, de delegar y de pedir ayuda como fortaleza. Su disciplina es concreta: inicia el día a las 5:00 am para meditar, planear y “programar” mentalmente su agenda. Esa rutina sostiene un rol adicional: es Secretaria de AMEXME capítulo Cholula, una red que, desde su perspectiva, arropa, capacita y proyecta a mujeres empresarias con visión colectiva: “no somos una, somos todas”.
UN MENSAJE PARA LA EMPRESARIA QUE DUDA
Su recomendación no se basa en frases hechas: estudiar, capacitarse, construir mentoría, diversificar y mantener comunicación transparente con clientes y socias para generar confianza. Y, sobre todo, entender que el miedo es normal, pero no debe decidir el futuro. Porque la historia de Yael Calderón se resume así: cuando el método se vuelve hábito, el liderazgo deja de ser discurso y se convierte en resultados.


