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India lidera mayor pacto global sobre inteligencia artificial

Uno de los puntos más relevantes es la creación de un repositorio internacional destinado a fortalecer la seguridad.

La inteligencia artificial dio un paso decisivo en la arena diplomática. En Nueva Delhi, 88 países suscribieron el mayor acuerdo internacional sobre inteligencia artificial, con el objetivo de establecer principios éticos comunes frente a una tecnología que avanza con rapidez inédita. El pacto marca un punto de inflexión en la gobernanza global de la IA. 

Un marco ético global para la inteligencia artificial

La llamada Declaración de Delhi, firmada durante la Cumbre de Impacto IA 2026, reúne a potencias como Estados Unidos, China y la Unión Europea en torno a un marco ético compartido. El documento reconoce que la inteligencia artificial podría evolucionar hacia formas de “superinteligencia” en pocos años, lo que obliga a anticipar riesgos y definir reglas comunes. 

Aunque el texto enfrentó desacuerdos iniciales, se destrabó al establecer que sus directrices son voluntarias y no vinculantes. Esta fórmula permitió sumar a países que exigían flexibilidad regulatoria, sin frenar el consenso sobre la necesidad de una inteligencia artificial segura, fiable y robusta. 

Seguridad, democratización y empleo en la era de la IA

Entre los compromisos centrales destaca la creación de un “almacén global” de seguridad, donde los Estados compartirán protocolos para prevenir fallos críticos en sistemas de inteligencia artificial. Además, se firmó una carta para facilitar el acceso a chips a precios justos para economías en desarrollo, reduciendo brechas tecnológicas. 

El acuerdo promueve aplicaciones en medicina y producción agrícola con modelos abiertos, además de establecer estrategias para mitigar el efecto de la automatización en el empleo durante los próximos cinco años. La cumbre movilizó inversiones estimadas en 300 mil millones de dólares, reflejo del peso estratégico de la inteligencia artificial. 

El consenso alcanzado en India no impone obligaciones jurídicas, pero sienta bases políticas relevantes. La inteligencia artificial deja de ser solo un asunto tecnológico para convertirse en prioridad geopolítica, con implicaciones económicas y sociales que redefinirán la competencia global en la próxima década.