México recupera terreno en la captación de inversión extranjera directa. Según el índice de confianza 2026 de Kearney, el país escaló seis posiciones para ubicarse en el lugar 19 a nivel mundial. Este avance refleja el interés por las cadenas de suministro regionales y el optimismo de los altos ejecutivos.

Factores del ascenso
La reconfiguración de cadenas de suministro global posiciona a México como socio estratégico. Entre los sectores más atractivos para la inversión extranjera directa están telecomunicaciones, aeroespacial, defensa, transporte y logística. Según el informe, México escaló del sexto al quinto puesto en emergentes, solo detrás de China, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. Este avance responde a la integración regional, confianza empresarial y ventajas del nearshoring. El 88% de los inversionistas globales planea aumentar su inversión en tres años.
Retos por atender
A pesar del avance, el país enfrenta grandes desafíos estructurales. La innovación tecnológica, considerada el principal factor para decidir un destino de inversión extranjera directa a nivel mundial, es una de las áreas más rezagadas de México dentro del top 25. Ejecutivos de Kearney advierten que la incertidumbre regulatoria, como la reforma judicial y las restricciones al amparo, erosiona la confianza inversionista. Para consolidar el flujo de capital, el país requiere mayor certeza jurídica y protección de derechos de propiedad, además de fortalecer la colaboración público-privada. Sin ello, sería temporal.
El ascenso en el índice de confianza es una señal alentadora, pero no garantiza una inversión automática. La materialización del nearshoring dependerá de certeza regulatoria y avances en innovación tecnológica. México puede consolidar su atractivo si atiende estas brechas a fondo.


