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Alemania prepara impuesto contra bebidas azucaradas

Alemania perfila un impuesto a bebidas azucaradas para 2028, dentro de una reforma sanitaria enfocada en contener la obesidad, moderar el consumo de azúcar y reforzar la prevención. La medida, pendiente de aval parlamentario, busca aliviar las finanzas del sistema público con una recaudación anual estimada en 450 millones de euros.

Impuesto a bebidas azucaradas y salud pública

El plan forma parte de ajustes que CDU, CSU y SPD prevén aprobar junto con el presupuesto federal. Jens Spahn, jefe parlamentario de la CDU, defendió que una reducción en el azúcar de estas bebidas podría beneficiar especialmente a niñas, niños y jóvenes. Además de financiar campañas preventivas, el impuesto a bebidas azucaradas ayudaría a estabilizar cotizaciones sanitarias y aliviar presiones financieras. La propuesta sigue la línea de la Organización Mundial de la Salud, que recomienda usar gravámenes para encarecer productos vinculados con enfermedades prevenibles, como refrescos, alcohol y tabaco.

Recaudación, apoyo social y debate industrial

El cálculo gubernamental estima ingresos por 450 millones de euros cada año, aunque la tasa exacta continúa bajo discusión. La comisión que evaluó opciones para fortalecer la sanidad también sugirió elevar cargas al tabaco y a bebidas espirituosas. Una encuesta de Forsa muestra que casi seis de cada diez alemanes apoyan el impuesto a bebidas azucaradas. La industria azucarera rechaza el plan y cuestiona su eficacia; en contraste, experiencias de Reino Unido y México apuntan a menores consumos de azúcar tras medidas similares y posibles beneficios preventivos relevantes posteriores comprobables.

La decisión alemana puede abrir una etapa regulatoria firme en Europa, donde la prevención gana peso frente al costo de enfermedades crónicas. Si el Parlamento avala la medida, el reto será convertir la recaudación en programas eficaces, transparentes y medibles.