La cadena perpetua contra Ismael “El Mayo” Zambada marca el desenlace judicial de uno de los liderazgos más duraderos del narcotráfico mexicano. Un tribunal federal de Brooklyn lo condenó sin posibilidad de libertad condicional por encabezar una organización criminal continua y violar leyes contra el crimen organizado.

Cadena perpetua tras décadas de poder
Zambada, de 76 años, permanecía encarcelado en Estados Unidos desde julio de 2024, cuando llegó a un aeropuerto de Texas. Él sostiene que un aliado lo engañó para abordar el avión que terminó entregándolo a las autoridades.
En agosto de 2025 se declaró culpable de cargos relacionados con narcotráfico. A cambio, la fiscalía estadounidense renunció a solicitar la pena de muerte; la sentencia también ordena decomisar 15 mil millones de dólares, monto aceptado previamente como ganancias atribuibles al cártel.
El juez Brian Cogan impuso la cadena perpetua, igual que hizo años antes con Joaquín “El Chapo” Guzmán. Ambos construyeron una estructura que movió drogas, lavó dinero y extendió operaciones fuera de México.
El fin de un capo, no del negocio
La caída de Zambada profundizó la disputa entre “Los Mayos” y “Los Chapitos”, una confrontación que golpea a Sinaloa. Especialistas consideran que desaparece la figura del jefe con control vertical, mientras ganan terreno actores locales y redes fragmentadas.
La cadena perpetua cierra la trayectoria de un hombre que evitó la captura durante décadas. La continuidad del fentanilo sugiere que las organizaciones criminales sustituyen mandos, rutas y centros de producción con rapidez.


