Una serie de incendios forestales de gran magnitud en Spokane, la segunda ciudad más poblada del estado de Washington, provocó la emisión de órdenes de evacuación obligatoria para miles de habitantes debido al rápido avance del fuego desde zonas boscosas hacia áreas residenciales. La emergencia obligó a las autoridades a reforzar las acciones de respuesta ante el riesgo que representaban las llamas para la población y la infraestructura urbana.

Avance del fuego y destrozos materiales
El gobernador Bob Ferguson declaró el estado de emergencia en todo el estado y estableció la prohibición de cualquier tipo de quema agrícola o fuego al aire libre para reducir el riesgo de nuevos incendios. De acuerdo con información oficial de los cuerpos de bomberos, el siniestro destruyó al menos 600 estructuras, además de ocasionar cortes de energía eléctrica que afectaron a amplios sectores.
Como parte de las labores de combate, el gobierno de Estados Unidos desplegó elementos de la Guardia Nacional con aeronaves especializadas que realizaron descargas de millones de litros de agua y retardantes sobre los tres frentes activos que permanecían fuera de control.
Alerta meteorológica y severa sequía
Las tareas de contención se complicaron por los fuertes vientos, la baja humedad y las condiciones extremas del clima. El Servicio Meteorológico Nacional mantiene alertas rojas por peligro de incendio en el noroeste del país. Además, especialistas señalaron que Washington enfrenta su cuarto año consecutivo de sequía, situación que ha favorecido la propagación del fuego y agravado la temporada de incendios.


