La muerte de Harald V, rey de Noruega, ocurrió a los 89 años en el Hospital del Reino de Oslo, tras varios días internado por una enfermedad sanguínea que se complicó. Con su fallecimiento concluyen 35 años de reinado y comienza una nueva etapa encabezada por su hijo Haakon.

Muerte de Harald V abre una sucesión histórica
La Casa Real informó que el monarca falleció de forma tranquila durante la mañana del 28 de agosto. Había ingresado al hospital el 17 de agosto por anemia hemolítica y, según reportes posteriores, su estado se agravó por una infección en la sangre.
Harald V llegó al trono en 1991 y se consolidó como una figura popular, cercana y reformista. Su matrimonio con Sonja Haraldsen, una mujer sin origen aristocrático, rompió convenciones de la época y abrió camino para una familia real menos rígida.
Durante su reinado, la monarquía avanzó hacia una mayor transparencia y mantuvo una imagen de proximidad con la sociedad. La muerte de Harald V cierra la etapa de un monarca que, tras los atentados de Oslo y Utøya en 2011, asumió un papel de unidad nacional.
Haakon VIII recibe una monarquía bajo presión
Haakon asumió automáticamente como nuevo jefe de Estado y eligió el nombre de Haakon VIII. También conservará el lema familiar “Todo por Noruega”, mientras el país mantiene un periodo de luto y prepara el funeral de Estado.
La muerte de Harald V ocurre, además, en un momento delicado para la monarquía, afectada por escándalos familiares y menor respaldo ciudadano. La transición pondrá a prueba la capacidad de Haakon VIII para preservar la cercanía construida por su padre y recuperar confianza institucional.

