Cuando una toma de protesta deja de ser una ceremonia y se convierte en seis oportunidades de movilidad, el liderazgo adquiere otro sentido. Alfredo Tamayo, presidente 2026-2027 del Club Rotario Puebla Industrial, inició su gestión sustituyendo la tradicional cena de gala por una acción social: una aportación en especie por 179,200 pesos al CRIT y seis certificados para los primeros beneficiarios.

UNA VOCACIÓN MARCADA POR LA JUSTICIA
Tamayo se interesó primero por la programación y las computadoras, pero la influencia de su padre lo llevó a estudiar Derecho. Inició en la Universidad Autónoma de Tlaxcala y después continuó su formación en Puebla.
La lectura de las normas despertó su interés, pero fueron las situaciones de injusticia las que definieron su rumbo. Encontró en el ejercicio jurídico una herramienta para defender a quienes enfrentaban abusos y procurar soluciones.
Durante la carrera realizó prácticas en un despacho y colaboró con profesores. Más adelante se especializó en temas fiscales y, con poco más de veinte años, recibió la confianza de un notario para representarlo en un caso. Esa experiencia confirmó que la preparación y la claridad podían abrir camino.
DEL PRIMER ESCRITORIO A UNA FIRMA CONSOLIDADA
Su inicio empresarial natural. Su madre, contadora y responsable de una firma, le ofreció un escritorio y una silla para desarrollar el área legal. Desde ahí comenzó a atender asuntos, ganar recomendaciones y ampliar su cartera.
Entre 2010 y 2020 construyó una década de experiencia. En 2020 compró a su madre la firma familiar Escobar Sánchez y asumió la dirección. La organización quedó dividida en áreas legal y contable, con servicios de impuestos, auditoría, contabilidad y litigio.
Tamayo integró así el legado contable familiar con su práctica jurídica, apoyado en preparación técnica, cercanía y confianza.
ROTARY, AMISTAD CONVERTIDA EN SERVICIO
Su relación con Rotary comenzó alrededor de 2013, cuando fue invitado a conocer un club en Apizaco. La filosofía de reunir empresarios, profesionistas y ciudadanos para servir a la comunidad coincidió con sus convicciones.
Participó en clubes de Tlaxcala y, después de una pausa,llegóalClubRotarioPueblaIndustrial. Ahí encontró nuevamente un espacio para transformar la convivencia entre amigos en acciones con impacto social.
UNA PRESIDENCIA QUE COMENZÓ AYUDANDO
Al asumir la presidencia, Tamayo decidió eliminar el gasto tradicional de cena, baile y espectáculo para destinar recursos a una causa concreta. El detonante fue conocer el caso de una madre que cargaba a su hijo hasta el CRIT mientras esperaba la donación de una silla de ruedas.
El club movilizó contactos, empresas, amigos y aliados. Los patrocinadores absorbieron los costos del evento, permitiendo que los 179,200 pesos fueran destinados íntegramente a equipos especializados para pacientes pediátricos.
Durante la ceremonia se entregaron seis certificados a las primeras familias beneficiadas. Las sillas serían entregadas posteriormente, una vez concluidos los procesos de adaptación y llegada de los equipos.
LA NIÑEZ COMO PRIORIDAD
Tamayo reconoce que una sola iniciativa no resuelve todas las necesidades, pero sostiene que ayudar puede transformar por completo la realidad de una persona. Su gestión pone especialatenciónenniñasyniñosqueenfrentan cáncer o discapacidad.
Su mensaje también busca involucrar a empresarios, trabajadores y emprendedores. Para él, no solo se puede aportar dinero: tiempo, talento, contactos y voluntad también pueden convertirse en herramientas de apoyo.
Así, Alfredo Tamayo plantea una presidencia donde dirigir significa articular voluntades y transformar recursos en resultados visibles. Su trayectoria une derecho, empresa y servicio bajo una misma convicción: quien tiene oportunidades también tiene la responsabilidad de mirar más allá de sí mismo.


