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GASTRONOMÍA, IDENTIDAD Y UNA VISIÓN DE CRECIMIENTO NACIONAL

La historia empresarial de Eusebio Menéndez comienza en una mesa familiar. De joven descubre su interés por la gastronomía cocinando los domingos para su abuelo español. Esas paellas siembran una vocación que años después se convierte en empresa.

Menéndez estudia Creación y Desarrollo de Empresas en el TEC. Trabaja unos meses con su padre en el sector textil, pero confirma que su interés está en otro lugar. Planeaba abrir un restaurante más adelante, hasta que un amigo de su padre decide traspasar uno. La oportunidad adelanta sus planes y asume el riesgo. En 2019 toma el negocio, conserva unos meses el nombre anterior, remodela el espacio y lo relanza con identidad propia.

UN NOMBRE QUE IMPLICA RESPONSABILIDAD


Elegir una marca personal va más allá de una firma sobre la puerta: significa asumir la responsabilidad por lo que ocurre dentro y fuera del restaurante. Esa relación entre nombre y reputación da origen a Grupo Eusebio.

El concepto incorpora su historia familiar. Antes considera llamarlo La Villar, como la casa de su abuelo en España, pero lo descarta buscando una cocina más amplia. La influencia ibérica permanece en los arroces, ligados a aquellas comidas.

La misma lógica define la hospitalidad. Menéndez piderecibiracadacomensalcomoalfamiliarmás queridoenunaocasiónespecial.Laprioridadno es vender más, sino recomendar lo adecuado.

CRECER EXIGE APRENDER A DELEGAR

Los primeros errores moldean su forma de dirigir. En el restaurante quiere ser chef, recibir a los clientes y ser la cara de la operación. El primer lleno le demuestra que cocinar para pocos no equivale a administrar un establecimiento: los tiempos se alargan, los platos salen fríos y el servicio se vuelve caótico.

Ese episodio cambia su perspectiva. Entiende que no quiere operar un solo restaurante, sino construir un grupo. Para lograrlo necesita delegar, aceptar errores y permitir que otros asuman responsabilidades. El crecimiento se sostiene en socios y colaboradores: trabaja con aliados distintos en cada proyecto y conserva integrantes del equipo desde sus primeros años.

La alineación cultural resulta indispensable. No basta con reunir personas capaces; deben comprender lo que la organización quiere transmitir. Para Menéndez, una empresa pierde dirección cuando sus integrantes dejan de compartir la misma esencia.

PERSISTIR PARA CONSTRUIR UNA MARCA NACIONAL


La trayectoria combina aperturas, cierres y relanzamientos. El restaurante que origina el proyecto llega a cerrar en La Paz, un golpe difícil por ser la base del grupo. Su reapertura recupera esa identidad y reafirma una convicción: avanzar también significa corregir sin abandonar.

Delegar no implica desentenderse. Intervenir ante cada error puede impedir que el equipo desarrolle criterio y que la organización avance. Por eso asume las caídas como parte del proceso y la mejora como una práctica cotidiana.

Su meta es desarrollar un grupo con alcance nacional. Para lograrlo apuesta por construir relaciones, encontrar aliados y mantener al equipo unido. Siete años más tarde, reconoce una trayectoria de éxitos y fracasos. La identidad ligada a la marca, la hospitalidad, la delegación y la mejora constante siguen como ejes de una empresa que busca crecer. El objetivo permanece abierto: ampliar su presencia, fortalecer su estructura y rodearse de personas que compartan la confianza en el proyecto.