Raymundo del Valle Lafont llegó a la presidencia de la CMIC Puebla con una trayectoria construida desde la obra, la empresa y el gremio. Ingeniero formado en la entonces Universidad Autónoma de Puebla, conoce de primera mano un sector sujeto a ciclos constantes y, desde la Cámara, impulsa una agenda que rebasa la representación empresarial: movilidad, infraestructura hidráulica, residuos, capacitación y proyectos de largo plazo.

UNA TRAYECTORIA QUE EMPEZÓ EN LA OBRA
Su inclinación por la ingeniería apareció desde joven, impulsada por su facilidad para las matemáticas y el interés en el cálculo. Durante la etapa estudiantil participó en pequeños trabajos de construcción y apoyó a compañeros de arquitectura en asignaturas técnicas. Más tarde ingresó a la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, experiencia que consideró una segunda escuela.
Su carrera continuó en una empresa constructora poblana con oficinas en Ciudad de México. Ahí avanzó desde la ejecución de obra hasta responsabilidades de superintendencia y gerencia de construcción. Después emprendió por cuenta propia, primero en sociedad y luego con una empresa que suma más de tres décadas de operación.
También moldeó su visión sobre el trabajo conjunto entre arquitectos e ingenieros: los primeros se concentran en diseño y espacios; los segundos, en cálculos estructurales, estudios de suelo, resistencia sísmica y obras como carreteras, puentes o distribuidores.
LA CMIC COMO PLATAFORMA DE PREPARACIÓN Y REPRESENTACIÓN
La relación de Del Valle Lafont con la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción se remonta a la creación de sus empresas. Desde entonces mantuvo una participación constante y aprovechó su oferta de actualización. La CMIC ofrece cursos, cinco maestrías, información sobre el sector, condiciones preferenciales con algunos proveedores y capacitación para personal de compañías y dependencias públicas.
Antes de asumir la presidencia, participó en mesas directivas desde décadas atrás y mantuvo presencia continua a partir de 2009. El cargo no implica remuneración económica y exige representación institucional, reuniones empresariales y actividades con universidades, colegios profesionales y otros organismos. Esa responsabilidad redujo el tiempo que dedicaba a su propia empresa.
Desde la presidencia, su papel se enfoca en mantener a la Cámara como órgano de consulta capaz de analizar proyectos y formular propuestas ante necesidades públicas concretas.
MOVILIDAD Y AGUA: PRIORIDADES PARA PUEBLA
Entre los asuntos que la CMIC analiza se encuentra el proyecto de cablebús. Del Valle Lafont señala que existen estudios de origen- destino, demanda y viabilidad técnica, y que
la Cámara favorece iniciativas que mejoren la movilidad. Entre los beneficios aparecen menores tiempos de traslado, continuidad del movimiento y una menor carga ambiental frente a unidades convencionales.
El sistema tendría subsidio durante sus primeros dos años y, a partir del tercero, se proyecta autosustentable. El gasto calculado es de 105 millones de pesos anuales, mientras la operación y mantenimiento de RUTA representa 950 millones al año. La propuesta contempla conectar rutas existentes con las estaciones del cablebús para formar una red complementaria.
La infraestructura hidráulica ocupa otro frente. Tras las lluvias extraordinarias de junio, que provocaron inundaciones en 17 zonas, Del Valle Lafont identificó la necesidad urgente de mantenimiento profundo en alcantarillas y rejillas. También advirtió que en la zona céntrica los drenajes pluvial y sanitario comparten conducción, lo que incrementa la carga durante precipitaciones intensas.
Como respuesta inmediata, la Cámara propone ampliar, hasta donde sea posible, la capacidad del vaso regulador en Puente Negro. A futuro, plantea obras de retención en La Malinche mediante pequeñas represas en barrancas para contener y regular los escurrimientos.
RESIDUOS Y ENERGÍA: UNA APUESTA DE LARGO PLAZO
Uno de los proyectos más ambiciosos impulsados por la CMIC se concentra en el manejo de residuos. A partir de información difundida por la Secretaría de Medio Ambiente sobre 83 rellenos sanitarios, de los cuales únicamente 10 están regulados, la Cámara plantea una solución mediante termovalorización, proceso conocido como waste to energy.
El esquema busca reducir el volumen de basura hasta aproximadamente 10% mediante temperaturas elevadas. El vapor generado mueve turbinas y permite producir energía eléctrica. La propuesta considera una inversión de 910 millones de dólares aportada totalmente por capital privado, bajo un esquema de asociación público-privada. La recuperación se plantea mediante tarifas de disposición y la compra de la energía producida, sin que el gobierno financie directamente la construcción.
los activos pasarían al sector público. La iniciativa contempla unos tres años. El primero se destina a la estructuración y la CMIC propone crear un organismo público descentralizado que vigile estudios, proyecto, construcción y puesta en marcha.
La socialización también es clave. El planteamiento considera la participación de ambientalistas, academia, universidades, empresarios y medios de comunicación antes de su ejecución.
En esa combinación de experiencia técnica, conducción empresarial y participación gremial se define el perfil de Raymundo del Valle Lafont. Su presidencia ha colocado a la CMIC como interlocutor que busca incidir mediante capacitación, análisis y proyectos. Su recorrido, desde los primeros trabajos de construcción hasta la representación de la Cámara, sostiene una visión en la que la ingeniería se convierte en herramienta para traducir prioridades en infraestructura con impacto público.


