Los despidos en Amazon vuelven a colocar al gigante tecnológico en el centro del debate sobre el futuro del empleo digital. La compañía anunció una nueva ronda de recortes que impactará a unos 16.000 trabajadores en todo el mundo, en un contexto marcado por ajustes internos, adopción de inteligencia artificial y cambios en su modelo operativo.

Una reestructuración de alcance global
Los despidos en Amazon forman parte de la segunda gran ronda de recortes ejecutada en menos de tres meses. La empresa ya había eliminado cerca de 14.000 puestos administrativos a finales de octubre, como parte de un proceso orientado a reducir estructuras jerárquicas y optimizar la toma de decisiones.
Según información oficial, esta fase se enmarca en un objetivo más amplio que contempla la supresión de hasta 30.000 empleos corporativos. Las áreas afectadas incluyen comercio minorista, Amazon Web Services, Prime Video y recursos humanos, lo que evidencia un ajuste transversal en la organización.
En Europa, los despidos en Amazon también han tenido consecuencias relevantes. En España, el ajuste previo supuso alrededor de 1.000 salidas de una plantilla cercana a los 28.000 trabajadores, con especial incidencia en Madrid y Barcelona. En la capital catalana, el proceso se cerró con 791 bajas, menos de las inicialmente previstas.
La compañía ha señalado que, en Estados Unidos, los empleados afectados contarán con un plazo de 90 días para optar a una recolocación interna antes de acceder a indemnizaciones y servicios de apoyo. En otros países, los plazos y condiciones se ajustarán a la normativa local.
Inteligencia artificial y cambio de modelo
Amazon vincula estos despidos a un proceso de transformación interna impulsado por la incorporación de herramientas de inteligencia artificial. La empresa busca fortalecer áreas estratégicas, reducir burocracia y concentrar recursos en negocios considerados clave para su crecimiento a largo plazo.
Más allá de Amazon, estos despidos reflejan una tendencia más amplia en la industria tecnológica, donde las empresas replantean estructuras tras la sobrecontratación posterior a la pandemia. El reto ahora será equilibrar eficiencia operativa con estabilidad laboral en un sector en plena redefinición.


