Anthony Joshua noqueó a Jake Paul en el sexto asalto de una pelea desigual celebrada en Miami. El excampeón mundial de peso pesado impuso su jerarquía sobre el influencer devenido boxeador, quien sufrió su segunda derrota profesional. La contundencia del nocaut dejó sin dudas el dominio de Joshua y marcó un punto de inflexión en la carrera de Paul.

El dominio de Joshua fue absoluto desde el primer asalto
Desde el inicio, Joshua estableció el ritmo y controló el centro del ring, aprovechando su mayor alcance y experiencia. Paul intentó mantenerse evasivo, pero el británico lo fue acorralando con precisión quirúrgica.
En el quinto asalto, el estadounidense cayó dos veces, visiblemente fatigado y superado físicamente.
Joshua cerró el combate con una combinación brutal que incluyó:
- Uppercut de derecha
- Gancho al cuerpo
- Derechazo final a la cabeza
El árbitro detuvo la pelea a los 1:31 del sexto round, ante 19,600 asistentes en el Kaseya Center.
Jake Paul resiste, pero reconoce el abismo competitivo
Paul, que originalmente iba a pelear con Gervonta Davis, aceptó a Joshua como reemplazo tras problemas legales del primero. El cambio lo enfrentó a un rival mucho más grande y con otro nivel competitivo.
Aunque trató de provocar e incomodar con fintas y burlas, el influencer fue ampliamente superado.
Tras la pelea, Paul admitió:
- Se sintió físicamente agotado
- Reconoció la diferencia de nivel
- Afirmó que volverá a pelear tras un descanso
Mientras tanto, Joshua expresó su deseo de enfrentar a Tyson Fury en 2026, reavivando la expectativa de una pelea histórica.
La contundente victoria de Joshua refuerza su vigencia en la élite del boxeo y pone fin, al menos momentáneamente, a las aspiraciones de Jake Paul de ser considerado un contendiente serio. El combate deja lecciones sobre los límites entre espectáculo y deporte de alto nivel.


