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BYD lleva a tribunales los aranceles de Trump y abre un nuevo frente comercial

Bajo Trump, los aranceles a los autos chinos subieron hasta 135%, por encima de administraciones previas.

La decisión de BYD de demandar a Estados Unidos marca un nuevo episodio en la creciente tensión comercial entre Washington y los fabricantes chinos de vehículos eléctricos. El mayor productor mundial de autos eléctricos busca frenar los aranceles impuestos por el gobierno estadounidense y recuperar los pagos realizados desde abril, en una acción que podría sentar precedentes legales.

El origen del conflicto

La demanda fue presentada ante el Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos por cuatro filiales estadounidenses de BYD. La empresa impugna las órdenes ejecutivas que dieron origen a los aranceles y cuestiona la autoridad del Ejecutivo para imponer impuestos fronterizos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA).

Según el recurso legal, dicha legislación no contempla explícitamente la facultad de establecer aranceles, lo que, a juicio de la compañía, invalida las medidas adoptadas. BYD también solicita el reembolso total de los gravámenes ya pagados, más intereses.

El litigio se produce en un contexto de endurecimiento comercial. Durante la administración de Donald Trump, los aranceles a los vehículos chinos se elevaron hasta 135%, superando los niveles impuestos en gobiernos anteriores. Washington ha argumentado que estas medidas buscan proteger a la industria automotriz estadounidense frente a lo que considera una competencia desleal.

No obstante, el propio Trump ha señalado que las empresas chinas serían bienvenidas si deciden fabricar en territorio estadounidense. En ese marco, BYD mantiene operaciones en California, donde emplea a cientos de trabajadores en su división de camiones eléctricos.

Un caso con implicaciones globales

La demanda de BYD es una de las primeras presentadas por un fabricante chino del sector automotriz contra los aranceles estadounidenses. Aunque otras empresas internacionales han promovido recursos similares, este caso adquiere relevancia por el peso del grupo y su liderazgo en el mercado global de vehículos eléctricos.

Más allá del litigio, el caso refleja la creciente judicialización de los conflictos comerciales entre potencias. El resultado no solo definirá el futuro de los aranceles para BYD, sino que podría influir en la estrategia de otras empresas y gobiernos frente a un entorno global cada vez más proteccionista.