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CONSTRUYAMOS JUNTOS EL FUTURO: CONTRIBUYAMOS POR UN MEJOR MÉXICO

En un entorno económico global cada vez más competitivo, el camino para México y para Puebla está claro: solo mediante la participación decidida y corresponsable de todos los sectores, gobierno, iniciativa privada, academia y sociedad, podremos generar las condiciones que detonen la inversión, el desarrollo industrial y el crecimiento de nuestros sectores productivos.

Este no es un ideal, sino una necesidad imperante. Si aspiramos a un crecimiento económico sostenido y a la generación de empleos formales y remunerados, requerimos del concurso de todos en cada aspecto.

En este espacio comentamos sobre la seguridad y la vigencia del Estado de Derecho para el desarrollo, en esta ocasión abordaré la problemática que representan, la economía informal y la baja base de contribuyentes en México.

Estos problemas combinados detienen el crecimiento de nuestro país, el primero de ellos es la informalidad. En México, el comercio informal no solo es una realidad, es una situación preocupante que ha crecido de manera constante a niveles alarmantes, representando más del 70% de la economía.

Esta situación tiene dos aspectos importantes, por un lado, tenemos que solamente un 20% de la población está contribuyendo, tributando para financiar la obra e infraestructura actualmente, somos los que pagamos impuestos, la población económicamente activa, quienes tenemos esta decisiva participación.

Por el otro lado, tenemos el problema de la informalidad, pero a la vez ahí está la solución, es decir, necesitamos que ese 80% de la población pase a la formalidad, que aporte con sus impuestos al crecimiento de la economía de México, ampliando la base de los contribuyentes, esta realidad limita severamente nuestra capacidad de acción como nación.

Si bien la informalidad representa aproximadamente el 54% de la fuerza laboral y ha sido históricamente tolerada como un amortiguador social, es momento de señalar que se necesitan nuevos esquemas con políticas públicas integrales que permitan su incorporación constante hacia la formalidad.

Necesitamos una estrategia de Estado que ofrezca incentivos, facilite trámites y, sobre todo, eduque sobre los beneficios de operar bajo la formalidad y en la legalidad.

En este mismo sentido, vale la pena aplicar de manera uniforme el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que es otro tema pendiente en nuestra agenda tributaria. Un sistema fiscal más justo que fortalezca las finanzas públicas y pueda generar condiciones de competencia leal para todas las empresas.

México enfrenta un serio desafío en el tema tributario, con una de las recaudaciones más bajas entre los países miembros de la OCDE. Actualmente, dos de cada diez mexicanos pagamos el 70% de los impuestos en nuestro país. Falta que más mexicanos se sumen a la base contribuyente.

¿Por qué es tan crítica una reforma fiscal integral y una cultura de contribución más amplia? Porque es la única forma de financiar el país que merecemos. Si deseamos contar con mejor y mayor infraestructura para nuestras ciudades y para los desarrollos industriales, agrícolas y comerciales, así como para contar con un mejor sistema de salud, necesitamos más recursos de manera legal y constante.

Con la atención en estos tres temas, se podrá sustentar la generación de carreteras, puertos, escuelas, energía, hospitales, agua, logística y tecnología, por lo que es urgente que los tres niveles de gobierno aceleren el paso e inviertan de manera eficiente y transparente en obra, infraestructura y equipamiento que genere progreso real al corto, mediano y largo plazo. Solo así aseguraremos con certeza que la inversión, nacional y extranjera, pueda llegar para quedarse.

Atacar la informalidad, aumentar significativamente la base recaudatoria y aplicar cargas impositivas justas y amplias, es el único camino viable para consolidar las finanzas públicas y asegurar el progreso.

Para lograr un crecimiento significativo en los próximos meses, es urgente que todos los sectores caminemos en un mismo sentido. Debemos alinear visiones, utilizar de manera eficiente nuestros recursos y presupuestos, priorizar las obras y reformas que realmente impacten en nuestra productividad y competitividad.

Desde el Consejo Coordinador Empresarial de Puebla, reiteramos nuestro compromiso para ser un puente y un motor en este esfuerzo colectivo. La tarea es grande, pero la oportunidad de construir un Puebla y un México más próspero debe ser nuestro mayor incentivo. Trabajemos juntos para no dejarla pasar.