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Derrame petrolero en México afecta 630 km de costa: Greenpeace

El derrame petrolero en el Golfo de México suma 630 kilómetros de costa afectada en Veracruz y Tabasco, impactando al Corredor Arrecifal del Suroeste.

La organización ambientalista Greenpeace México emitió una alerta urgente ante la expansión descontrolada de un derrame petrolero en el Golfo de México. Según los reportes más recientes, el hidrocarburo ya ha contaminado aproximadamente 630 kilómetros de línea de costa. Esta crisis afecta severamente a los estados de Veracruz y Tabasco, poniendo en riesgo ecosistemas marinos críticos y la economía de las comunidades locales.

Impacto profundo en el ecosistema marino

La zona más castigada por este derrame petrolero comprende municipios veracruzanos como Tamiahua, Tuxpan y Cazones. La organización denunció que, aunque las autoridades reportan avances en la limpieza, estas labores se han concentrado casi exclusivamente en playas turísticas. Mientras tanto, el Corredor Arrecifal del Suroeste sufre daños incalculables debido a la llegada constante de crudo que no ha sido frenada en su origen.

Los puntos críticos señalados por los activistas incluyen:

• Falta de transparencia sobre la fuente exacta de la fuga.

• Desatención oficial en áreas naturales protegidas y arrecifes.

• Ausencia de responsables identificados por las autoridades federales.

Emergencia social y ambiental sin precedentes

Greenpeace calificó la situación como una contingencia socioambiental grave que exige la declaración de emergencia inmediata. El derrame petrolero no solo destruye la biodiversidad, sino que impacta directamente en la salud y el sustento de miles de familias que dependen de la pesca. Se ha solicitado a la Secretaría de Energía suspender actividades de exploración en la zona hasta garantizar la reparación total de los daños.

La falta de control sobre este desastre evidencia fallas en la supervisión de las instalaciones marinas. La ONG enfatizó que el gobierno federal tiene la obligación legal de regular y remediar los impactos en los ecosistemas costeros. El futuro de la región depende de acciones contundentes que detengan la mancha urbana de crudo antes de que el daño sea irreversible para el patrimonio natural del país.