Los diputados buscan imponer un nuevo impuesto a los electrolitos, argumentando que contienen altos niveles de azúcar y eluden las normas de etiquetado nutricional. La propuesta busca clasificarlos como bebidas saborizadas, equiparando su tratamiento fiscal al de los refrescos. Este cambio podría tener impacto tanto en la salud pública como en la recaudación estatal.

Electrolitos, ¿medicamento o bebida azucarada?
Actualmente, muchas marcas de electrolitos orales están registradas como medicamentos, lo que les exime de pagar IVA y IEPS, además de quedar fuera del etiquetado frontal. Sin embargo, legisladores del PVEM y PT aseguran que estos productos contienen hasta 3.7 veces más glucosa que las fórmulas recomendadas por la OMS para la rehidratación.
Esta composición los convierte en bebidas de consumo masivo con un perfil nutricional cercano al de un refresco. La iniciativa propone que pierdan la tasa cero de IVA y se les aplique el impuesto de $1.6451 por litro como al resto de bebidas azucaradas. También obligaría a que incluyan sellos de advertencia si superan los límites de azúcar o sodio.
Salud pública y equidad fiscal en el centro del debate
El objetivo de los legisladores es doble: proteger la salud del consumidor e impedir que estas marcas eviten impuestos aprovechando vacíos legales.
Los electrolitos comerciales, como Electrolit, aportan hasta 125 calorías por litro y se consumen frecuentemente sin supervisión médica. Esto ha generado preocupación por su posible vínculo con enfermedades crónicas como obesidad, hipertensión y diabetes. Los proponentes aseguran que la medida permitiría un mercado más transparente y justo para todos los productos similares.
Si se aprueba la reforma, México no solo obtendría mayores ingresos, sino que también fortalecería su estrategia de prevención en salud. El debate revela una tensión constante entre los intereses comerciales y el bienestar público, especialmente en productos que cruzan la línea entre lo médico y lo cotidiano.


