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EL CONDOMINIO QUE VIVÍA EN UN CHAT

Son las diez de la noche y el grupo de WhatsApp del edificio acumula ciento y tantos mensajes sin leer. Alguien pregunta quién dejó abierta la puerta del estacionamiento. Una vecina reclama que su paquete lleva tres días perdido en la caseta. Otro pide, por cuarta vez, el estado de cuenta del fondo de mantenimiento. Y entre stickers y audios de dos minutos, el acuerdo de la última junta, cambiar la bomba de agua antes de la temporada de secas, se hunde sin que nadie recuerde quién quedó de cotizarla.

Si la escena le suena conocida, no es casualidad. De acuerdo con la Procuraduría Social de la Ciudad de México, en 2025 se presentaron alrededor de 6 mil quejas condominales, el doble que en 2023, y entre los motivos más frecuentes aparecen la falta de transparencia, el uso indebido de cuotas y la morosidad. El mismo organismo reconoce que apenas 11.5 % de los condominios de la capital tiene un administrador registrado. Detrás de esas cifras hay mesas directivas voluntarias, con buena intención y poco tiempo, cuidando un patrimonio de millones de pesos con lo que tienen a la mano.

Y es que voluntad casi siempre sobra, lo que falta es orden. La seguridad se anota en una bitácora de papel, la paquetería en otra, el salón de eventos se aparta de palabra, las fallas se reportan en el pasillo y las finanzas llegan, cuando llegan en un PDF que pocos abren. Cada pieza funciona a medias. Ninguna habla con la otra.

¿La salida es contratar una aplicación para cada cosa? Cinco herramientas son cinco contraseñas, cinco proveedores y cinco lugares distintos para buscar lo mismo. Por eso, la decisión que de verdad cambia la vida de un desarrollo inmobiliario es encontrar un socio tecnológico que resuelva varios problemas a la vez, desde un solo lugar y a la medida de cada comunidad. Y que llegue a donde ya está la gente: según la ENDUTIH 2025 del INEGI, 90.6 % de quienes usan un teléfono inteligente en México utiliza aplicaciones de mensajería instantánea.

La mejor tecnología para un condominio es la que no obliga al vecino a aprender nada nuevo.

Hay otro detalle en el que casi nadie repara cuando el condominio vive en un chat, todo lo que ahí se comparte deja de estar bajo control de la comunidad. El número de celular de cada vecino queda a la vista de cualquier integrante del grupo, incluido el inquilino que se mudó hace un año y nunca se salió.

Lo mismo pasa con la foto de la placa del coche, el aviso de que la familia sale de vacaciones o la ubicación que alguien mandó para que el repartidor encontrara la torre. De ahí la importancia de que la información del condominio viva en una sola plataforma, con accesos por perfil, donde cada quien ve solo lo que le corresponde y nada sale de ahí. La seguridad de un fraccionamiento empieza en la caseta, pero también en el celular.

TODO EL CONDOMINIO, EN UNA SOLA PLATAFORMA


Con esa idea en Tekuno desarrollamos KOMU, una solución personalizada para la gestión total de un condominio. Reúne la seguridad, la paquetería, control de accesos y la reserva de amenidades con el reporte y seguimiento de fallas, la minuta de cada junta de vecinos con sus acuerdos y responsables, y reportes financieros mensuales que llegan directo por WhatsApp. Cuenta con dos vistas una para la administración y otra para cada condómino, de modo que quien administra tiene control y quien paga tiene claridad. Funciona igual en edificios residenciales, torres de oficinas y fraccionamientos.

Aquel grupo de WhatsApp puede seguir vivo para felicitar cumpleaños o avisar que ya pasó el gas. Pero la bomba de agua, el paquete extraviado y el estado de cuenta merecen algo mejor que perderse entre stickers. Una administración clara no es un lujo de los desarrollos premium: es la forma más sencilla de proteger el patrimonio y la convivencia de quienes viven ahí.