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El dólar cae 10% y firma su peor inicio desde 1973

Oro y bonos europeos ganaron terreno y restaron protagonismo al dólar como reserva de valor.

El dólar estadounidense registró en 2025 su peor inicio de año desde 1973, cayendo más del 10% en el primer semestre. Factores como la incertidumbre económica, las políticas arancelarias y las expectativas de recortes de tasas erosionaron su valor frente a otras monedas. 

Factores políticos y económicos debilitan al dólar

La caída de la moneda estadounidense responde a una combinación de presiones internas y externas. Las decisiones fiscales del presidente Trump, que incluyen una reforma impositiva que podría aumentar la deuda pública en hasta 4 billones de dólares, generaron incertidumbre sobre la sostenibilidad económica de EE. UU.

Además, las dudas sobre la independencia de la Reserva Federal y su posible sometimiento político profundizaron la inestabilidad. El temor a recortes agresivos de tasas de interés alimentó las salidas de capital hacia mercados más rentables.

  • El dólar index cayó por debajo de los 97 puntos, su nivel más bajo desde 2022.
  • El euro subió un 13%, revirtiendo pronósticos de paridad.
  • Inversionistas demandan mayor cobertura cambiaria ante la volatilidad.

El dólar pierde atractivo como refugio financiero

En lugar de fortalecerse con las tensiones internacionales, el dólar se debilitó. La percepción de menor riesgo global, tras acuerdos comerciales con China y posibles avances con Canadá y la Unión Europea, redirigió el capital hacia activos más volátiles.

Simultáneamente, el oro y los bonos europeos ganaron terreno, desplazando al dólar como reserva de valor. La moneda norteamericana cayó 10.8% en seis meses, arrastrando al índice bursátil S&P 500 frente a sus pares europeos al medirlos en divisas comparables.

Este desplazamiento se refuerza por factores estructurales:

  • Caída del PIB estadounidense en el primer trimestre (-0.5%).
  • Desempleo creciente desde niveles de 2021.
  • Auge de ventas de dólares por fondos de pensiones y bancos centrales.

El debilitamiento del dólar podría alterar el equilibrio financiero global si persiste la fuga de capitales. Aunque aún conserva su rol dominante, la combinación de incertidumbre política, desequilibrio fiscal y pérdida de confianza puede redibujar el mapa monetario internacional en los próximos trimestres si no hay correcciones profundas.