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El hombre performativo: entre la estética digital y el nuevo ideal masculino

En TikTok, el hombre performativo suma millones de vistas con videos entre sátira y reflexión.

La figura del hombre performativo gana visibilidad en redes y campus universitarios como símbolo de una masculinidad que se adapta, cuestiona y, a veces, exagera. Su estética sensible y progresista genera tanto admiración como escepticismo, abriendo un debate profundo sobre identidad, autenticidad y género en la era digital. Una tendencia que, más allá de lo visual, interpela valores culturales contemporáneos.

Entre sensibilidad auténtica y pose digital

El hombre performativo responde a un nuevo arquetipo masculino: emocional, estéticamente curado y políticamente correcto. En redes sociales como TikTok, esta figura explota con más de 28 millones de vistas en videos que mezclan humor, crítica y admiración. Su look incluye libros feministas, bolsos de tela y discursos empáticos que proyectan apertura emocional.

Para algunos, esta es una evolución legítima de la masculinidad; para otros, una estrategia para agradar a mujeres progresistas. En ciudades como Seattle o universidades como Yale, concursos parodian y celebran al hombre performativo. La crítica se centra en la delgada línea entre convicción personal y actuación social.

Un espejo masculino en tiempos de hipervisibilidad

Expertos coinciden en que el hombre performativo no busca solo ser, sino ser visto. La socióloga Ashley Morgan destaca que esta figura ya no impresiona con fuerza, sino con sensibilidad, aunque bajo observación constante. Para J’Nae Phillips, se trata de una versión masculina del “trad wife”: una performance de género como refugio estético.

Los memes, red flags y sátiras apuntan a la incoherencia entre lo que se dice y se hace. Sin embargo, la tendencia refleja una necesidad real de explorar nuevas formas de identidad masculina. En un mundo saturado de imagen, la masculinidad también se vuelve escenificada.

El hombre performativo no es solo una moda, sino un síntoma cultural de una época que redefine el género desde la mirada pública. Entre la autenticidad y la teatralidad, esta figura plantea preguntas relevantes sobre cómo se construye hoy lo masculino. Y las respuestas aún están en disputa.