• 00
  • 00

EL PAPEL DEL EMPRESARIO FRENTE A LOS DESAFÍOS ECONÓMICOS Y POLÍTICOS DE CIERRE DE 2025 Y ARRANQUE DE 2026

Nos encontramos en un momento crítico para la economía mexicana y para la responsabilidad del empresariado. Al aproximarnos al cierre de 2025 y al albor de 2026, el entorno económico y político exige una actuación decidida, un liderazgo activo y una visión estratégica de largo plazo.

Quiero tocar algunos puntos que considero importantes para este cierre de año 2025 y una visión de lo que nos depara el siguiente año:

1. PANORAMA ECONÓMICO ACTUAL

El escenario macroeconómico del país muestra signos de debilidad y elevada incertidumbre, lo que demanda de nosotros una mayor proactividad en el análisis y en la acción. Según la encuesta más reciente del Banco de México (Banxico), los grupos de analistas privados han revisado al alza ligeramente la proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2025 a 0.53 %. Otra fuente señala un crecimiento estimado de 0.6 % para 2025 y 1.1 % para 2026.

En materia de inflación, se espera que la tasa anual cierre 2025 alrededor de 3.8 % (superior al objetivo de 3 % del Banco Central), y aún se prevé que se alcance dicha meta hacia el segundo trimestre de 2026.

Estos números evidencian que el crecimiento económico seguirá siendo moderado y que la inflación, aunque controlada, representa un factor de riesgo. Para el empresario del sector alimenticio, así como para todos los sectores industriales, este contexto exige especial atención en costos, márgenes, cadenas de suministro y estrategias de inversión.

2. RESPONSABILIDAD DEL SECTOR PRIVADO EN EL ENTORNO POLÍTICO
La gobernanza, la seguridad jurídica y la relación entre el sector público y privado adquieren una relevancia sustantiva. En años recientes, los empresarios no solo hemos operado en el ámbito de la producción y el comercio, sino que también hemos asumido roles como interlocutores sociales, agentes de innovación y embajadores de la confianza empresarial.

Para el cierre de 2025 y el inicio de 2026, resulta prioritario que el empresariado participe activamente en:

  • La formulación de políticas públicas orientadas al fortalecimiento de la productividad y la competitividad.
  • La articulación de iniciativas de inversión colectiva que coadyuven al desarrollo regional, a la infraestructura y a la mejora de los factores de producción.
  • La generación de propuestas que fortalezcan el entorno de negocios, desde la transparencia hasta la rendición de cuentas, de modo que se refuerce el clima de certidumbre que demanda la inversión.


Como vicepresidente de CANACINTRA, considero que el sector empresarial debe asumir una postura propositiva: no basta con adaptarse al entorno; es momento de influir en él. Nuestra voz, experiencia y recursos institucionales nos facultan para contribuir a la construcción de un México próspero, competitivo y con responsabilidad social.

3. ENFOQUE ESTRATÉGICO PARA EL CIERRE DE 2025 Y EL 2026 EN EL SECTOR ALIMENTICIO
En el ámbito específico de la industria alimentaria, se presentan los siguientes retos y oportunidades: • Eficienciaoperativaycontroldecostos:enunentornodecrecimiento moderado e inflación contenida pero presente, mantener márgenes saludables requiere optimización en la producción, reducción de desperdicios, mejora de la cadena logística y alianzas estratégicas.

• Innovación y transformación digital: la adaptación a nuevas formas de consumo, la trazabilidad, la sostenibilidad y la eficiencia energética serán factores diferenciales de competitividad.
• Colaboración público-privada: desde la producción primaria hasta la distribución y comercialización, la industria alimenticia se beneficia de políticas que faciliten infraestructura, conectividad, normativas claras y apoyo institucional.
• Enfoque social y ambiental: hoy más que nunca, la empresa alimenticia no puede desligarse del impacto que genera. Alinear crecimiento con responsabilidad social, con inclusión de proveedores locales y con gestión ambiental, es parte del compromiso que exige el mercado y la sociedad.

    4. VISIÓN PARA 2026 Y LLAMADO AL LIDERAZGO EMPRESARIAL
    Mirando hacia 2026, nuestro reto será consolidar una senda de crecimiento sostenido, aun cuando el entorno no sea ideal. La moderación del crecimiento proyectado exige que el empresario piense en la diversificación de mercados, en la eficiencia operativa, en la gestión del talento y en la innovación permanente.

    Es una etapa en la que no bastan las buenas intenciones: se requieren estrategias claras, ejecución puntual y compromiso institucional. Como empresario y consejero de instituciones, asumo que la clave radica en alinear el interés individual con el bien colectivo: empresas fuertes generan empleos de calidad, mejoran el bienestar social y contribuyen a un país más competitivo.

    Invito a todos mis colegas en el sector privado a asumir este periodo como una oportunidad. Una oportunidad para reafirmar nuestra relevancia como motor económico, como puente entre el estado y la sociedad, y como actores capaces de impulsar un México moderno, dinámico y con visión de futuro.

    El cierre de 2025 marca un punto de inflexión. El inicio de 2026 será el momento de transformar intención en acción. Y el empresariado mexicano tiene un papel central: ser artífice del presente y arquitecto del futuro.

    Les envío un abrazo, mucho éxito y bendiciones, hasta la próxima.