El sector textil mexicano ha sido, por décadas, uno de los pilares de la economía nacional, generando miles de empleos y manteniendo una conexión directa con la moda, la innovación y las exportaciones. Los tratados de libre comercio, particularmente el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), han sido una herramienta fundamental para impulsar la competitividad, la inversión extranjera y el acceso a nuevos mercados. Gracias a este marco comercial, México se ha consolidado como un proveedor confiable para la industria del vestido en Norteamérica, aprovechando su cercanía geográfica y su mano de obra calificada.

Sin embargo, los beneficios del libre comercio solo pueden mantenerse si existen condiciones de competencia justa. El contrabando, la subvaluación en aduanas y el uso indebido de programas como el IMMEX amenazan seriamente a la industria. Actualmente, grandes volúmenes de productos textiles ingresan al país por debajo de su valor real o sin el cumplimiento de las normas establecidas, lo que coloca en desventaja a las empresas formales que cumplen con sus obligaciones fiscales y laborales. Esta competencia desleal no solo erosiona los ingresos del sector, sino también los del propio Estado, que deja de percibir millones de pesos en impuestos y derechos.
A ello se suma la inseguridad en carreteras, que afecta el traslado de insumos y mercancías entre estados. Los asaltos al transporte de carga se han incrementado, encareciendo los costos logísticos y afectando la cadena de suministro. Cada pérdida representa no solo un daño económico, sino un golpe a la confianza de los inversionistas y a la estabilidad de las empresas que dependen del comercio interior.
Enestecontexto,elcontroladuanaleficiente es una necesidad urgente. Las autoridades deben reforzar los mecanismos de inspección y vigilancia para detener el ingreso de mercancía ilícita, principalmente proveniente de Asia, que llega subvaluada o sin documentación adecuada. Es fundamental que las aduanas operen con tecnología moderna y personal capacitado, eliminando la corrupción que facilita el contrabando y garantizando el cumplimiento de las reglas de origen establecidas en el T-MEC.
Por otra parte, el buen uso del programa IMMEX debe asegurarse mediante auditorías más estrictas. Este esquema, diseñado para fomentar la exportación, ha sido utilizado en algunos casos para importar productos que terminan en el mercado nacional sin pagar los impuestos correspondientes. Tal desviación del objetivo original perjudica gravemente a las empresas mexicanas que compiten bajo las reglas formales del comercio.
El futuro del sector textil depende de equilibrar la apertura comercial con la protección interna. Un tratado de libre comercio como el T-MEC solo puede rendir frutos si México garantiza el cumplimiento de las reglas, fomenta la producción nacional y combate con firmeza las prácticas ilegales. La Cámara de la Industria Textil de Puebla y Tlaxcala, junto con organismos nacionales, ha insistido en la necesidad de una política integral que combine libre comercio, seguridad, control fronterizo y fortalecimiento de la industria nacional.


