La Cámara de Diputados aprobó la extinción del Coneval, decisión que ha generado intensas críticas por su posible impacto en la evaluación de políticas sociales.

Evaluación social: ¿centralización o eficiencia?
Con 353 votos a favor y 126 en contra, diputados aprobaron eliminar el Coneval y transferir sus tareas al Inegi. La medida, promovida por Morena y sus aliados, se presentó como un paso hacia la eficiencia gubernamental y la austeridad. Según el dictamen, se busca evitar duplicidades y ampliar la evaluación de programas sociales.
Se argumenta que la nueva estructura permitirá evaluaciones más útiles y accesibles. La diputada Merilyn Gómez afirmó que medir sin transformar es simulación, y que esta reforma articula y democratiza la evaluación. El Inegi ahora medirá la pobreza y coordinará diagnósticos sobre el desarrollo social.
La reforma también contempla la liquidación del personal del Coneval con un presupuesto de 14.4 millones de pesos. La relación laboral del personal será concluida conforme a la ley, y el Inegi decidirá qué trabajadores incorpora según su capacidad presupuestal.
Críticas opositoras y riesgos a la transparencia
Bancadas del PAN, PRI y MC rechazaron la extinción del Coneval, al considerarla un retroceso institucional. Alegan que el gobierno busca eliminar contrapesos y tener mayor control sobre los indicadores sociales.
La oposición recordó que el Coneval ha documentado aumentos de pobreza y criticado programas como Sembrando Vida. Según ellos, esto motivó su eliminación. Denuncian también un debilitamiento de la rendición de cuentas y temen arbitrariedad en los diagnósticos futuros.
Entre las críticas más repetidas se encuentran:
- Pérdida de autonomía técnica.
- Riesgo de manipulación política de cifras.
- Falta de transparencia en el nuevo modelo de evaluación.
La extinción del Coneval representa más que una reforma administrativa: plantea una transformación estructural en la forma de medir la pobreza en México. A corto plazo, queda la incertidumbre sobre si el Inegi podrá conservar la independencia y rigurosidad que el Coneval ofrecía en sus evaluaciones.


