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España lanza 12 toneladas de ayuda humanitaria urgente sobre Gaza

Albares tildó la crisis en Gaza de inhumana y pidió a Israel abrir pasos para distribuir ayuda sin trabas.

España ha desplegado 12 toneladas de ayuda humanitaria sobre la Franja de Gaza, marcada por una crisis alimentaria extrema. La operación aérea, parte de un esfuerzo internacional, entregó 5.500 raciones de comida para asistir a 11.000 personas. La ayuda, sin embargo, enfrenta desafíos logísticos y políticos que dificultan su impacto pleno.

Participación española en la operación internacional

El Ejército del Aire español ejecutó el lanzamiento mediante un avión A400M, que partió desde Zaragoza y operó desde Jordania. Utilizó 24 paracaídas cargados con raciones alimentarias proporcionadas por la AECID. La misión se coordinó con Alemania, Francia, Jordania y Emiratos Árabes, que también realizaron entregas similares.

Desde tierra, se observaron múltiples paquetes cayendo en zonas como Jan Yunis, Nuseirat y el corredor de Netzarim. Sin embargo, algunos cargamentos quedaron inaccesibles por caer en áreas controladas militarmente. Las autoridades españolas y europeas insisten en que estas entregas aéreas no sustituyen la urgente necesidad de abrir rutas terrestres seguras.

Clamor político por soluciones estructurales

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, calificó la situación en Gaza de “vergonzosa para la humanidad”. Denunció que la hambruna está siendo inducida por restricciones impuestas por Israel. Exigió abrir los pasos terrestres de forma permanente para facilitar una distribución efectiva y masiva de ayuda.

Otros funcionarios europeos, como los titulares de Exteriores de Alemania y Francia, coinciden en que las entregas por aire son insuficientes y solo un parche momentáneo. Mientras tanto, miles de niños enfrentan desnutrición severa, y los organismos humanitarios alertan que cada día perdido puede traducirse en más muertes evitables.

La ayuda lanzada por España representa un gesto urgente frente al drama humanitario en Gaza, pero queda claro que no basta. Sin un alto el fuego y la apertura de corredores terrestres, los esfuerzos seguirán siendo paliativos ante una tragedia que exige soluciones políticas de fondo.