Estados Unidos culminó formalmente su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el jueves 22 de enero de 2026, según confirmaron funcionarios federales. La decisión, ejecutada un año después del anuncio presidencial de Donald Trump, termina con 78 años de membresía estadounidense en el organismo sanitario global. Este retiro genera preocupación por sus consecuencias en la respuesta mundial ante futuras pandemias.

Razones detrás del retiro
El presidente Trump firmó una orden ejecutiva el 20 de enero de 2025, su primer día de regreso al poder, para activar el proceso de salida de la OMS. La administración estadounidense justifica su decisión por el supuesto mal manejo de la pandemia de COVID-19, la falta de reformas internas y la influencia política indebida en el organismo. Funcionarios destacaron que Washington financiaba el 25% del presupuesto de la OMS sin recibir representación adecuada, nunca habiendo tenido un director general estadounidense.
Impacto global y obligaciones financieras
La retirada estadounidense obstaculizará el acceso a datos epidemiológicos cruciales para detectar brotes tempranos y desarrollar nuevas vacunas. Expertos advierten que iniciativas como la erradicación de la polio y los programas materno-infantiles sufrirán graves consecuencias. Sobre las deudas, mientras la OMS estima un saldo de 133 millones de dólares por cuotas impagas de 2024-2025, el gobierno Trump insiste en que los términos de 1948 no obligan a pagar antes de retirarse.
Esta salida redefine el rol de Estados Unidos en la gobernanza sanitaria global, priorizando acuerdos bilaterales sobre la cooperación multilateral. La decisión podría debilitar la capacidad colectiva para enfrentar futuras crisis de salud, dejando un vacío difícil de llenar en la arquitectura de seguridad sanitaria mundial.


