Este lunes entró en vigor un arancel del 17% impuesto por Estados Unidos a las exportaciones de jitomate mexicano, medida que amenaza a una industria valorada en más de 2.800 millones de dólares. El impacto del nuevo gravamen al jitomate genera alarma entre productores nacionales y preocupa al gobierno de Claudia Sheinbaum.

Arancel al jitomate mexicano reaviva tensión comercial
La medida revoca un acuerdo de 2019 que suspendía la investigación antidumping contra México. Con casi dos millones de toneladas exportadas en 2024, el jitomate representa un negocio vital.
- Estados Unidos importa más del 90% de su jitomate fresco desde México.
- Sinaloa lidera la producción con 712.000 toneladas anuales.
- Más de 500.000 empleos dependen de esta actividad.
Productores acusan que, pese al cumplimiento normativo, las sanciones son políticas. Juan Cortina, exlíder agropecuario, advirtió que el consumidor estadounidense pagará precios más altos. La industria teme que se desestabilice la cadena de suministro binacional.
Sheinbaum intenta contener daños sin acuerdos concretos
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que su gobierno trabaja con productores para limitar los efectos del arancel. Sin embargo, no ha presentado medidas específicas.
Una comitiva mexicana viajó a Washington buscando frenar el impuesto sin éxito hasta ahora.
- Trump alega que México no ha frenado el dumping.
- El arancel fue inicialmente de 20.91%, luego bajó a 17%.
- La cadena de distribución estadounidense del jitomate está valuada en 8.000 millones de dólares.
Mientras el tiempo se agota, la incertidumbre crece entre trabajadores agrícolas del norte del país.
El nuevo arancel al jitomate no solo pone en jaque a miles de agricultores mexicanos, sino que amenaza con encarecer productos básicos en Estados Unidos. La falta de alternativas reales y el trasfondo político elevan la tensión comercial entre ambos países con consecuencias aún imprevisibles.


