El gusano barrenador se ha convertido en una amenaza costosa para los ganaderos mexicanos, quienes destinan 400 millones de dólares anuales a su control. La plaga, contenida en el sur del país, exige estrictos protocolos sanitarios que elevan los costos de producción.

Impacto económico y operativos de contención
La Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado (AMEG) advierte que el gasto incluye infraestructura sanitaria, monitoreo y restricciones de movilidad animal. Cada becerro de exportación genera un sobrecosto de 1,600 pesos respecto al manejo tradicional.
- Se han registrado mermas de hasta 18% en peso durante traslados.
- La morbilidad y mortalidad en el ganado también se han incrementado.
- El cierre de la frontera con EE. UU. genera pérdidas de 25 a 30 mdd mensuales.
A pesar de estas pérdidas, los ganaderos aseguran que han logrado contener la expansión del gusano barrenador hacia el norte del país, lo que mantiene vigente la certificación de zonas libres de plaga.
Medidas binacionales y expectativas del sector
México y Estados Unidos colaboran en la reapertura de una planta productora de mosca estéril, cuya operación está prevista para 2026. Se espera que esta infraestructura libere hasta 100 millones de insectos por semana para controlar la plaga.
El gobierno mexicano ha invertido junto a EE. UU. 51 millones de dólares en este esfuerzo. Paralelamente, ganaderos urgen eliminar el veto comercial estadounidense, argumentando que cumplen con los protocolos requeridos y que el riesgo de contagio es mínimo.
Juan Ley Zevada, de Mexican Beef, afirmó que los animales afectados no son sacrificados, sino tratados, lo cual evita propagación directa del parásito.
La industria ganadera mexicana enfrenta un doble reto: frenar una plaga persistente y mantener su competitividad en el mercado internacional. La reactivación de exportaciones dependerá del éxito de las acciones binacionales en curso.


