La Comisión Europea impuso a Google una multa de 3,450 millones de dólares por abuso de posición dominante en el sector de la publicidad digital. Esta medida marca un nuevo capítulo en la regulación del poder de las grandes tecnológicas en Europa y reactiva tensiones políticas internacionales.

Prácticas anticompetitivas bajo la lupa europea
Google fue sancionado por priorizar sus propios servicios en el mercado publicitario digital, afectando a competidores y editores. La infracción se habría prolongado desde 2014, según la investigación de la Comisión Europea.
Esta es la cuarta multa que enfrenta el gigante tecnológico en la Unión Europea por prácticas similares.
La comisaria Teresa Ribera advirtió que, de no corregirse el conflicto de intereses, podrían aplicarse medidas más severas, incluyendo la posible división de servicios.
La Comisión ordenó:
- El fin inmediato de las prácticas de autopreferencia.
- Propuestas claras de cumplimiento en 60 días.
- Una evaluación futura sobre la necesidad de escisión empresarial.
Reacción de Google
Google calificó la decisión de “injustificada” y anunció que apelará ante los tribunales europeos.
Según su vicepresidenta Lee-Anne Mulholland, la sanción perjudicará a miles de empresas en Europa que dependen de sus servicios.
El anuncio se retrasó por presión política: Donald Trump amenazó con represalias económicas si la UE avanzaba con sanciones contra firmas estadounidenses.
Además de esta multa, Google enfrentó esta semana otras sanciones:
- 425.7 millones de dólares en EE. UU. por violación de privacidad.
- 325 millones de euros en Francia por incumplimientos en cookies.
La contundente acción de la Unión Europea reaviva el debate global sobre el control de las grandes plataformas digitales. El resultado de la apelación y las medidas de cumplimiento que adopte Google marcarán un precedente clave en la regulación tecnológica.


