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La moda de los baños de hielo: beneficios y peligros

Se prevé que el mercado global crezca de 338 mdd en 2024 a 483 mdd en 2033.

Los baños de hielo se han convertido en una tendencia viral impulsada por influencers y celebridades. Prometidos como terapia para el bienestar mental y físico, esta práctica gana adeptos en todo el mundo. Sin embargo, especialistas advierten que los supuestos beneficios son limitados y que los riesgos para la salud, como hipotermia y daño nervioso, son reales.

Beneficios: ¿realidad o marketing digital?

Tradicionalmente usados en el deporte para aliviar la fatiga, los baños de hielo han saltado al ámbito doméstico. El mercado global, valuado en USD 338 millones en 2024, podría alcanzar USD 483 millones en 2033. Influencers aseguran que mejoran el ánimo y la energía, pero los estudios solo confirman una ligera reducción del dolor muscular y un efecto emocional transitorio.
Sin embargo, afirmaciones sobre aumento de testosterona, pérdida de peso o mejora metabólica carecen de respaldo científico. La mayoría se basa en experiencias anecdóticas, amplificadas por campañas virales que han convertido esta práctica en un negocio en auge.

Riesgos graves detrás de la inmersión en hielo

Sumergirse en agua a menos de 15 °C provoca shock frío: jadeos, aumento de presión arterial y aceleración cardíaca. Sesiones prolongadas pueden causar hipotermia, con síntomas como confusión, temblores y desmayo. Incluso atletas entrenados han presentado dificultades respiratorias tras pocos minutos en agua a 4,7 °C.

Otros riesgos incluyen lesiones por frío no congelante, que dañan nervios y vasos sanguíneos, dejando secuelas como dolor crónico y sensibilidad persistente. Para reducir peligros, expertos recomiendan:

  • Limitar la inmersión a 3-5 minutos.
  • Nunca hacerlo solo.
  • Comenzar de forma progresiva.
  • Consultar al médico antes de iniciarlo.

Aunque los baños de hielo siguen ganando popularidad, los riesgos superan a los beneficios comprobados. Si la tendencia continúa sin controles y educación, podría transformarse en un problema de salud pública en los próximos años.