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LIDERAR CON PROPÓSITO Y DEJAR UN LEGADO


En Puebla, donde la industria automotriz se ha consolidado como uno de los motores económicos del país, pocas historias empresariales reflejan con tanta claridad la unión entre visión, perseverancia y compromiso humano como la de Grupo Excelencia, encabezado por Rubén Contreras. Su trayectoria no solo es el relato de una empresa que crece; es la evolución de una filosofía que combina liderazgo, innovación y propósito social en cada decisión.

DE UN PEQUEÑO TALLER AL NACIMIENTO DE UN GRUPO INDUSTRIAL
A los 23 años, Rubén Contreras hereda el negocio familiar de llantas fundado por su padre. En ese momento, apenas una veintena de colaboradores formaban parte de la empresa. Con el paso del tiempo, la combinación de disciplina, trabajo constante y una visión orientada al crecimiento convierte aquel taller en la semilla de un grupo que hoy emplea a más de cuatro mil personas. Los primeros años no estuvieron exentos de desafíos, pero su determinación lo llevó a superar la llegada de nuevas marcas y la transformación del mercado.


Los primeros años no estuvieron exentos de desafíos. El ingreso de nuevos competidores internacionales al mercado de neumáticos cambió las reglas del juego, reduciendo márgenes y obligando a replantear el rumbo. Sin embargo, lejos de rendirse, Contreras encontró en la adversidad la oportunidad para reinventarse. Esa mentalidad sería el cimiento de su futuro imperio automotriz. En este periodo, su capacidad de reconstrucción se fortaleció al comprender que ninguna pérdida define a un empresario con visión de largo plazo.

EL PUNTO DE INFLEXIÓN: HONDA Y LA PUERTA A LA MOVILIDAD
Todo comenzó con un viaje fortuito. Durante una visita a Estados Unidos con sus hijos, Contreras entra a una tienda de motocicletas Honda. Poco después, un recorte de prensa anunciaba que la marca japonesa llegaría a México. Esa coincidencia despertó una intuición empresarial. Contreras insistió hasta obtener la primera distribución de motocicletas Honda en Puebla. Este episodio marcó su trayectoria, pues fueron meses de esfuerzo, llamadas y perseverancia que demostraron la importancia de creer en una oportunidad incluso antes de que exista plenamente.

La historia se repite una y otra vez. Su constancia lo lleva a consolidar relaciones con marcas globales como Renault, Toyota, Suzuki, Volvo y BMW. Lo que empezó como una distribuidora se convierte en un ecosistema automotriz diversificado, con más de 60 agencias en operación entre Puebla y Ciudad de México. Cada paso, producto de una combinación de intuición estratégica y tenacidad personal.

LA FÓRMULA DEL CRECIMIENTO: SEGURIDAD, DISCIPLINA Y VISIÓN
Contreras reconoce que el motor de su éxito no está solo en la negociación o el capital, sino en una actitud forjada desde la infancia. Tras un accidente que lo marcó a los cuatro años, su padre le inculca la idea de la seguridad como valor de vida: “Tienes que ser un muchacho seguro”, le decía. Esa enseñanza se convierte en un principio rector. A lo largo de las décadas, esa seguridad se traduce en decisiones audaces: rechazar acuerdos que no encajan con su visión, apostar por nuevas marcas cuando otras se van, y formar equipos que creen en un propósito común. A lo largo de las décadas, esa seguridad se traduce en decisiones audaces: rechazar acuerdos que no encajan con su visión, apostar por nuevas marcas cuando otras se van, y formar equipos que creen en un propósito común. En sus palabras, “hay gente más instruida o más capaz, pero les falta seguridad para arriesgarse”. En Grupo Excelencia, esa confianza se contagia y se transforma en cultura empresarial.


Esa misma filosofía se proyecta en el liderazgo de su familia, que comparte su manera de ver los negocios como una extensión de la responsabilidad social. Para Rubén Contreras, el crecimiento económico y la prosperidad empresarial deben ir acompañados de una visión ética, donde cada resultado se refleje en beneficio colectivo. En muchos momentos, su pensamiento ha dirigido tanto decisiones comerciales como personales.

DIVERSIFICACIÓN CON SENTIDO HUMANO

Más allá de su éxito comercial, Contreras ha construido un modelo empresarial con un fuerte componente social. En 1999 crea la Fundación Esperanza del Mañana, tras una tragedia en la Sierra Norte de Puebla que dejó a decenas de familias sin hogar. Desde entonces, la organización ha reconstruido viviendas, reforestado la región con más de ocho millones de árboles y promovido programas educativos que benefician a comunidades rurales.

En los últimos años, la fundación impulsa el programa PEMS (Profesionales por la Educación en México), mediante el cual jóvenes egresados apoyan a maestros y alumnos en escuelas de zonas marginadas. Actualmente, impacta más de 80 instituciones educativas en 28 municipios poblanos. Cada acción refuerza la convicción de Contreras de que la prosperidad debe compartirse.

El propio empresario insiste en que el crecimiento solo cobra sentido cuando se comparte: “Si tienes, debes dar. Si logras, debes ayudar. Lo importante es dejar huella en la vida de otros”. Esa convicción permea a todo su equipo, donde ningún colaborador percibe menos de lo justo, y los reconocimientos internos refuerzan una cultura de pertenencia auténtica.

En Grupo Excelencia, los logros no se celebran solo con cifras. Cada año, se organizan encuentros que fortalecen el sentido de comunidad, reconociendo la lealtad de los colaboradores y fomentando el orgullo por pertenecer a una empresa que ha sabido combinar rentabilidad y propósito. Esa coherencia entre lo que se dice y lo que se hace explica por qué su organización goza de una reputación sólida en todo el país.

UN LEGADO QUE TRASCIENDE GENERACIONES
Hoy, Grupo Excelencia se consolida como una red de movilidad integral que abarca automóviles, motocicletas, camiones y servicios complementarios. La dirección ya se reparte entre sus hijos, Mauricio, Isa y Rubén, quienes continúan expandiendo el grupo con marcas asiáticas y europeas, siempre bajo la misma filosofía de trabajo y ética que heredaron.

Contreras, por su parte, mantiene la humildad de quien sabe que los logros no son solo financieros. Ha convertido la empresa en una plataforma de bienestar colectivo y una escuela de liderazgo basada en el ejemplo. Su reciente libro, El legado de mi corazón, es una síntesis de esa visión: el empresario que combina resultados con sentido, crecimiento con empatía y éxito con propósito.

Esa transmisión de valores familiares y empresariales no solo asegura la continuidad del grupo, sino que también define un nuevo estándar de liderazgo intergeneracional: uno en el que la experiencia se combina con innovación, y donde el futuro se construye sobre la base del respeto, la disciplina y la solidaridad.

VISIÓN DE FUTURO

En un contexto de transformación global del sector automotriz, Grupo Excelencia se prepara para una nueva etapa marcada por la innovación, la electromovilidad y la sustentabilidad. La experiencia acumulada durante casi cuatro décadas es ahora el trampolín para liderar desde Puebla una era donde la tecnología y el humanismo empresarial convergen.

Rubén Contreras no busca competir, sino construir. Su historia demuestra que la grandeza empresarial no se mide solo en agencias abiertas o unidades vendidas, sino en la capacidad de inspirar confianza, generar empleo y devolver esperanza. En un país donde las marcas van y vienen, su legado permanece: el de un empresario que convirtió la perseverancia en método, la fe en estrategia y la empatía en motor de cambio.

En Puebla, su ejemplo inspira a una nueva generación de emprendedores que ven en él un modelo de liderazgo integral: firme en sus convicciones, humano en sus decisiones y constante en su propósito. Grupo Excelencia no solo representa el éxito de una familia, sino el reflejo de una región que sabe crecer con visión, adaptarse con inteligencia y servir con corazón.

En su labor reciente, Contreras también ha impulsado encuentros solidarios en los que más de seiscientas personas se reúnen para apoyar la construcción de viviendas dignas. Gracias a esa confianza, amigos y donantes han ofrecido nuevas casas para familias que lo han perdido todo, fortaleciendo así la misión de Esperanza del Mañana.