Las acciones de Meta registraron una caída superior al 10% luego de anunciar un fuerte aumento en su inversión en inteligencia artificial. La decisión, parte de su estrategia para acelerar el desarrollo de infraestructura tecnológica, generó dudas sobre la rentabilidad futura del gigante digital.

Inversores reaccionan al ambicioso plan de Meta
Durante la presentación de resultados del tercer trimestre, Meta informó que incrementará su gasto de capital hasta 72.000 millones de dólares para 2025. La cifra, superior a su proyección anterior, busca reforzar su infraestructura de IA y alcanzar avances hacia la superinteligencia en 2026.
Mark Zuckerberg defendió el plan, asegurando que la alta demanda justifica anticiparse con capacidad de cómputo. Sin embargo, el mercado respondió con escepticismo. Las acciones cayeron hasta 13% durante la jornada y cerraron en torno a los 675 dólares, su peor nivel desde junio.
Analistas como Justin Post (Bank of America) y John Blackledge (TD Cowen) ajustaron sus expectativas a la baja, aunque mantuvieron recomendaciones de compra. La preocupación se centra en si el retorno de inversión será suficiente para sostener la valorización bursátil de la compañía.
Resultados financieros sólidos pero opacados por costos
Meta reportó ingresos trimestrales por USD 34.000 millones, un alza interanual del 26%. No obstante, sus utilidades por acción cayeron drásticamente un 86%, afectadas por un ajuste fiscal extraordinario de USD 15.900 millones en EE.UU.
El segmento Reality Labs, vinculado al metaverso, sumó nuevas pérdidas por 4.000 millones. Mientras tanto, la división de publicidad basada en IA alcanzó ingresos anuales de USD 60.000 millones, una señal positiva para el negocio principal.
A pesar del buen desempeño operativo, el aumento del 32% en los costos operativos encendió las alarmas. Según Forrester, el crecimiento se ve empañado por una agresiva estrategia de expansión tecnológica que aún no demuestra beneficios sostenidos.
La apuesta de Meta por la inteligencia artificial representa un riesgo calculado que podría posicionarla como líder del sector o comprometer sus márgenes si no se materializan los retornos esperados. El mercado, por ahora, observa con cautela la magnitud del desafío.


