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Meta despide a 600 empleados de su laboratorio de IA

Meta seguirá invirtiendo fuerte en 2025, con hasta 65 mil millones de dólares en gastos de capital.

Meta anunció el despido de 600 empleados en su laboratorio de inteligencia artificial, a pocos meses de lanzar su división de superinteligencia. La decisión responde a una estrategia de reestructuración interna, pese a las inversiones multimillonarias en infraestructura y contratación. La medida ha generado incertidumbre sobre el futuro inmediato de su ambiciosa apuesta tecnológica.

Despidos pese a inversiones récord en IA

La compañía, liderada por Mark Zuckerberg, lanzó en junio su Laboratorio de Superinteligencia, con la meta de desarrollar una IA más avanzada que la humana. La iniciativa incluyó una inversión de 14,300 millones de dólares en Scale AI, y fichajes clave desde competidores como OpenAI. No obstante, ahora 600 empleados fueron despedidos de áreas como FAIR AI y productos de IA.

El director de IA, Alexandr Wang, justificó la medida como una vía para mejorar la eficiencia y reducir la burocracia interna. Según un memorando interno, el objetivo es “aumentar el alcance e impacto individual”. Las acciones de Meta cayeron levemente tras el anuncio, aunque los efectos financieros fueron limitados.

La paradoja de crecer mientras se recorta personal

Pese al recorte, Meta mantiene planes de inversión agresiva: entre 60,000 y 65,000 millones de dólares en gastos de capital para 2025. También construye un nuevo centro de datos en Manhattan y acelera funciones de publicidad basadas en IA. La división TBD, que lidera el desarrollo de nuevos modelos de lenguaje, no fue afectada por los despidos.

Los empleados impactados podrán postularse a otras vacantes internas, según el mismo comunicado. Zuckerberg defendió en julio su visión de una “superinteligencia personal” accesible para todos. Aun así, la decisión revela tensiones entre la visión expansiva de IA y los límites operativos de una empresa en constante transformación.

El recorte en Meta muestra que incluso los gigantes tecnológicos deben ajustar sus estrategias mientras apuestan por el futuro de la inteligencia artificial. Aunque la expansión continúa, el impacto humano y organizacional de estos cambios será determinante para consolidar, o fracturar,  su liderazgo en el sector.