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México y Guatemala impulsan expansión del Tren Maya

El Tren Maya ya movilizó 1.5 millones de usuarios y conecta cinco estados a lo largo de 1,550 kilómetros.

México y Guatemala han iniciado negociaciones para extender el Tren Maya hacia Centroamérica. El proyecto ferroviario, pieza clave del desarrollo regional promovido por México, podría conectar también con Belice, en una apuesta por la integración territorial y económica del sur del continente. La expansión busca consolidar corredores logísticos y turísticos.

Diálogo regional para impulsar el Tren Maya

En una reciente reunión en Petén, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y su homólogo guatemalteco Bernardo Arévalo anunciaron su intención de ampliar el Tren Maya más allá de las fronteras mexicanas. Ambos gobiernos acordaron iniciar negociaciones trilaterales con Belice, impulsando estudios de factibilidad para evaluar la viabilidad del proyecto. Arévalo destacó que la expansión busca integrar a las comunidades y proteger el ecosistema de la selva maya.
Entre los acuerdos destacan:

  • Principios de sostenibilidad ambiental
  • Protección de áreas naturales
  • Respeto al patrimonio arqueológico
  • Inclusión de pueblos originarios en el diseño del trazado

Impacto económico y social de la expansión ferroviaria

Desde su inauguración, el Tren Maya ha transportado a más de 1.5 millones de pasajeros y recorre más de 1,550 km entre cinco estados mexicanos. Sheinbaum lo describió como un éxito en movilidad, turismo y desarrollo del sureste. La expansión hacia Guatemala incluiría, según Sheinbaum, obras sociales complementarias para las comunidades indígenas. Por su parte, Guatemala trabaja en reactivar 400 km de vías férreas inactivas desde hace décadas, como parte de un plan de infraestructura apoyado por Estados Unidos. También se prevé cooperación técnica entre los tres países para garantizar la interoperabilidad ferroviaria.

La posible expansión del Tren Maya representa una oportunidad para reconfigurar la conectividad regional. Si se concreta, podría marcar un precedente de integración centroamericana basado en infraestructura y cooperación sostenible. Además, abriría una nueva etapa en la movilidad transfronteriza entre México, Guatemala y Belice.