El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) ha iniciado operativos para exigir a los comercios el pago de regalías por usar música en sus establecimientos. Esta medida, basada en la Ley de Protección a la Propiedad Industrial, busca proteger derechos de autor, pero ha generado controversia entre los empresarios. Algunos aseguran que las inspecciones son arbitrarias y con fines recaudatorios.

Multas por música: controversia entre negocios y autoridades
El IMPI confirmó que puede imponer sanciones a negocios que reproduzcan música sin pagar regalías, con montos que podrían alcanzar los 120 mil pesos. Aunque el organismo asegura que el tope real ronda los 9 mil pesos, comerciantes denuncian presiones e inconsistencias en las tarifas. La Ley autoriza visitas de inspección para verificar el cumplimiento de derechos de autor.
Representantes del sector comercial han acusado extorsiones, argumentando que no se les brindan tarifas claras ni justificaciones documentadas. En respuesta, el IMPI y la SACM acordaron con Concanaco aplicar criterios más transparentes y proporcionales al tamaño del negocio. El conflicto refleja la necesidad de establecer reglas claras y públicas en el cobro de licencias musicales.
Regalías musicales: legalidad, transparencia y nuevos acuerdos
El uso comercial de música requiere autorización del autor o de la sociedad que lo represente, como la SACM. Por ello, restaurantes, hoteles y tiendas deben contar con licencias, aunque muchas desconocen este requisito o no comprenden su alcance. Las cuotas por regalías se definen según el tipo de establecimiento y el uso del contenido.
Tras quejas del sector privado, las autoridades prometieron eliminar discrecionalidad en los cobros y detallar públicamente los criterios. También se planteó un convenio nacional que regule el tema y proteja tanto a autores como a pequeños empresarios. La SACM enfrenta críticas por falta de claridad sobre los autores que representa y los montos cobrados.
El debate por las regalías musicales revela tensiones entre la protección de derechos de autor y la viabilidad operativa de los comercios. Para evitar abusos o confusión, será clave implementar un sistema justo, accesible y transparente que beneficie tanto a creadores como a negocios en todo el país.


