Khaleda Zia, primera mujer en liderar el gobierno de Bangladés y figura histórica del nacionalismo bangladesí, falleció este martes a los 80 años. La noticia fue confirmada por su partido, el BNP, en medio de un clima político cargado. Su legado como dirigente influyente marca un antes y un después en la política del país.

Una vida política forjada en la adversidad
Khaleda Zia accedió al poder en 1991, tras vencer en las primeras elecciones libres del país. Lideró el BNP durante más de cuatro décadas. Su ascenso político comenzó tras el asesinato de su esposo, el expresidente Ziaur Rahman. Enfrentó enfermedades crónicas como cirrosis avanzada y problemas cardíacos, agravados desde noviembre.
Durante su mandato, introdujo reformas significativas:
- Reemplazó el sistema presidencialista por uno parlamentario.
- Estableció educación gratuita y obligatoria.
- Abrió la economía a la inversión extranjera.
Tras años alternando el poder con su rival Sheikh Hasina, fue encarcelada por corrupción en 2018. Aun así, su figura nunca dejó de influir.
Legado político y transición en un país en cambio
Zia fue tres veces primera ministra y símbolo de la oposición durante décadas. Su fallecimiento ocurre en la antesala de las elecciones de febrero de 2026. Aunque alejada del poder desde 2006, su liderazgo permanecía como referencia para el BNP, hoy encabezado por su hijo, Tarique Rahman.
Rahman, quien volvió recientemente tras 17 años en el exilio, liderará la campaña electoral. El BNP ha formalizado candidaturas en nombre de Zia como gesto simbólico. Según sus allegados, “eligió la prisión antes que el lujo”.
El actual presidente interino, Muhammad Yunus, la definió como “una inspiración para la lucha democrática”.
La muerte de Khaleda Zia representa el cierre de una era en la política de Bangladés. Su legado, tanto político como simbólico, influirá en los próximos comicios y en la configuración del poder. Su figura deja una huella profunda en un país aún marcado por la polarización.


