El fabricante japonés Nissan vive su mayor crisis financiera en dos décadas, con pérdidas operativas que superan los 1,800 millones de dólares. La caída en ventas globales y el impacto de los aranceles forzaron a la compañía a reestructurar agresivamente.

Golpe financiero: pérdidas millonarias y desplome bursátil
Nissan prevé una pérdida operativa anual de 275 mil millones de yenes, derivada de menores ingresos, tensiones comerciales y problemas en la cadena de suministro. Aunque el déficit semestral fue menor al proyectado, la noticia arrastró sus acciones a una caída del 8%, su peor nivel en dos meses. La empresa japonesa acumula una baja de casi 27% en bolsa durante 2025.
El director financiero, Jeremie Papin, reconoció que los resultados fueron afectados por costos únicos y factores regulatorios en Estados Unidos. El panorama general aún no mejora, ya que Nissan redujo su proyección de ventas anuales a 11.7 billones de yenes. El reporte financiero completo será publicado el 6 de noviembre.
Reestructuración global: recortes, cierres y traslado de producción
El plan de rescate de Nissan contempla la eliminación de 20 mil empleos, lo que representa el 15% de su fuerza laboral mundial. También se cerrarán plantas, reduciendo su red de manufactura de 17 a solo 10 instalaciones. En México, se trasladará la producción de Civac a Aguascalientes antes del cierre fiscal.
La planta japonesa de Oppama dejará de operar en 2028 como parte del ajuste de capacidad. Iván Espinosa, CEO de Nissan, apuesta por un rediseño total de la estructura operativa. Sin embargo, los analistas advierten que la mejora esperada aún no está garantizada.
Nissan atraviesa un momento definitorio que marcará su viabilidad futura. La presión está ahora en su estrategia de reestructuración y en la respuesta del mercado a sus próximas decisiones.


