En plena huelga laboral y con más de 300 sucursales paralizadas, el Nacional Monte de Piedad enfrenta un nuevo desafío: la renuncia de su director general, Rafael del Río. La salida se hará efectiva el 30 de noviembre, intensificando la crisis institucional.

Un retiro en el punto más crítico del conflicto
Tras casi dos meses de paro legalmente reconocido, el Nacional Monte de Piedad pierde a su principal directivo. Rafael del Río, quien asumió la dirección en enero con una agenda de transformación, decidió abandonar el cargo tras apenas diez meses de gestión.
El Patronato agradeció su labor, pero su salida ocurre mientras continúa el conflicto con el sindicato, que mantiene la huelga activa con el respaldo del 75.2% de los trabajadores.
Para evitar un colapso operativo, los miembros del Patronato tomarán el control temporal de las áreas clave. Entre sus prioridades destacan:
- Supervisión directa de operaciones críticas
- Garantía en el resguardo de prendas
- Atención a beneficiarios y clientes
Crisis de liderazgo en medio de un paro histórico
La renuncia de Del Río se suma a una situación compleja que ha frenado los servicios de más de 300 sucursales en todo el país. La huelga, iniciada hace más de 40 días, sigue sin visos de solución inmediata.
Voceros internos indicaron que la prioridad ahora es estabilizar la institución y reactivar el diálogo con el sindicato. Paralelamente, se lanzó un proceso para seleccionar al nuevo director general, quien deberá afrontar el reto de la poshuelga.
Con 250 años de historia, el Monte de Piedad busca demostrar solidez ante una doble crisis: la falta de liderazgo y un conflicto laboral sin precedentes.
La salida de Rafael del Río pone en entredicho la capacidad del Monte de Piedad para gestionar una reestructura eficaz. El futuro inmediato dependerá de la rapidez con la que logren reactivar el diálogo y designar un liderazgo firme.


