Saks Global planea acogerse al Capítulo 11 de bancarrota este domingo, en medio de una aguda crisis financiera. La compañía, histórica en el comercio de lujo, enfrenta esta reestructuración sin un plan definido. Busca asegurar un financiamiento clave para mantener sus operaciones activas durante el proceso legal.

Una caída anunciada: deuda, fusiones y competencia
La empresa, formada tras la fusión entre Saks Fifth Avenue y Neiman Marcus en 2024, arrastra una deuda significativa. El auge del comercio electrónico y la preferencia de marcas por vender directamente han debilitado su modelo de negocio.
Saks Global ya incumplió un pago de intereses por más de 100 millones de dólares a fines de 2025.
Entre los factores que precipitaron la bancarrota figuran:
- Creciente presión de los acreedores.
- Reorganización fallida en 2025.
- Disminución global de las ventas de lujo.
Un plan de financiamiento millonario en juego
Saks negocia un paquete de 1,250 millones de dólares bajo el esquema debtor-in-possession. Este capital permitiría pagar a proveedores y mantener tiendas abiertas.
El plan incluye:
- 1,000 millones aportados por bonistas de deuda second-out.
- 250 millones adicionales por consolidación de préstamos existentes.
- Un posible refuerzo de 500 millones tras la salida del Capítulo 11.
Este respaldo sería vital para evitar el colapso total de la minorista de lujo, que lleva más de 150 años operando.
La declaración de bancarrota de Saks Global marcaría un hito en la transformación del sector retail de lujo. Si logra concretar el financiamiento, podría reestructurar su deuda y sobrevivir. Pero el mercado ya observa con cautela cada paso de la empresa.


