El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que establece un arancel del 100% a medicamentos patentados importados desde naciones sin acuerdos comerciales con Estados Unidos. La medida busca presionar a las farmacéuticas para que trasladen su producción a territorio estadounidense y reducir la dependencia externa de insumos críticos. La decisión, anunciada el 2 de abril de 2026, genera incertidumbre en la industria y advertencias sobre el encarecimiento de tratamientos.

Plazos y países afectados por el nuevo gravamen
El arancel del 100% comenzará a aplicarse en 120 días para los productos de grandes compañías, mientras que los fabricantes pequeños tendrán un plazo de 180 días. Economías que alcanzaron acuerdos con la Casa Blanca, como la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y Suiza, enfrentarán una tasa reducida del 15%. Reino Unido obtuvo condiciones aún menores tras comprometerse a duplicar su gasto público en medicamentos en la próxima década.
Excepciones y críticas del sector farmacéutico
Gigantes como Merck y Eli Lilly evitaron los aranceles más severos al firmar pactos de precios con el gobierno, que incluyen recortes para Medicaid y lanzamientos a precios iguales que en otros países. Por el contrario, la asociación biotecnológica BIO advirtió que los aranceles aumentarán costos, frenarán la producción local y perjudicarán a pequeñas empresas sin capital para construir plantas en EE. UU. El director ejecutivo John Crowley señaló que la medida no mejora la seguridad nacional y retrasa el desarrollo de nuevos fármacos.
Aunque la orden favorece a las grandes farmacéuticas que negociaron con Trump, los aranceles podrían traducirse en precios más altos para los pacientes y menor inversión en innovación. El impacto real dependerá de cómo las empresas más pequeñas logren adaptarse al nuevo esquema comercial.


