El Parlamento británico aprobó una reforma clave que despenaliza el aborto en Inglaterra y Gales, un cambio legal considerado histórico. Con 379 votos a favor y 137 en contra, se elimina el tratamiento penal contra mujeres que interrumpen su embarazo, protegiendo así sus derechos reproductivos.

Reforman ley de 1861 y frenan castigos a mujeres
La medida modifica el marco legal vigente, basado en la Ley de Delitos contra la Persona de 1861, que penalizaba el aborto fuera de los parámetros clínicos permitidos. Casos recientes, como el de una mujer encarcelada por abortar a las 32 semanas, impulsaron el debate.
La legisladora laborista Tonia Antoniazzi, promotora de la enmienda, destacó que más de 100 mujeres fueron investigadas en los últimos cinco años. Aseguró que “estas mujeres necesitan apoyo, no prisión”, apelando a la obsolescencia de una norma creada en un Parlamento exclusivamente masculino.
Aunque la reforma no modifica los servicios, plazos ni condiciones médicas para abortar, sí evita que la interrupción del embarazo sea considerada un delito.
Respaldo parlamentario y tensiones éticas
El texto se incorporó a un proyecto mayor sobre delincuencia, permitiendo el voto libre de conciencia. La líder conservadora Kemi Badenoch se opuso, junto a otros sectores, por temor a que se banalice el procedimiento en etapas avanzadas del embarazo.
Organizaciones pro vida, como la Sociedad para la Protección de los Niños No Nacidos, calificaron la reforma como “extrema”. Argumentan que pone en riesgo a los no nacidos y expone a las mujeres a abusos. En 2022 se registraron más de 250.000 abortos legales en Inglaterra y Gales, el 99% antes de la semana 20, según datos oficiales.
Este giro legislativo marca un precedente en Europa sobre derechos reproductivos. Aunque aún falta la aprobación en la Cámara de los Lores, se espera que la nueva legislación entre en vigor, limitando la criminalización de las mujeres en situaciones críticas.


