El brote de sarampión en México ha encendido las alarmas sanitarias tras superar los 2,500 casos confirmados. El sarampión define una crisis que parecía superada desde 2016. El foco principal está en Chihuahua, donde se concentra más del 90 % de los contagios recientes.

El sarampión reaparece con fuerza en el norte
Según datos oficiales, Chihuahua registra más de 2,400 casos de sarampión, una cifra que representa una expansión inédita en una enfermedad que se consideraba erradicada en el país. Municipios como Cuauhtémoc, Ahumada y la capital estatal lideran los focos activos. La Secretaría de Salud vincula el repunte con un grave rezago en vacunación, sobre todo posterior a la pandemia de COVID-19.
En total, se han confirmado nueve muertes, ocho en Chihuahua y una en Sonora. La mayoría de los infectados no tiene antecedentes vacunales: más del 92 % carecía de protección previa. Los grupos más afectados son menores de cinco años y adultos jóvenes entre 25 y 34 años, lo que marca una diferencia respecto a brotes previos.
Estrategias para contener el brote y a quiénes se debe vacunar
Frente a esta crisis de sarampión, el gobierno federal ha reactivado las Semanas Nacionales de Salud y ha distribuido más de 23 millones de dosis de vacunas variadas. Tan solo entre abril y junio se aplicaron casi 2 millones de inoculaciones contra el virus. No obstante, las coberturas estatales siguen por debajo del 80 %, lejos del 95 % necesario para la inmunidad colectiva.
La Secretaría de Salud ha delineado criterios para la vacunación según el año de nacimiento. Quienes nacieron después de 2007 deben verificar su cartilla; adultos entre 1957 y 2006 deben evaluar si recibieron las dos dosis del esquema. Ante la alta transmisibilidad del virus, se hace énfasis en acudir a centros de salud, incluso si no hay síntomas.
La reaparición del sarampión en México revela las secuelas silenciosas de la pandemia en salud preventiva. Las autoridades sanitarias enfrentan un reto urgente: frenar la propagación del virus mediante vacunación masiva, educación y vigilancia epidemiológica activa.


