Desde el 1 de julio, Rusia ha comenzado a bloquear los celulares de extranjeros que no entregaron sus datos biométricos. Esta polémica medida, impulsada por el gobierno ruso en nombre de la seguridad nacional, afecta a millones de inmigrantes y residentes no diplomáticos.

Requisito obligatorio para la conexión digital
Para mantener una línea activa, los extranjeros deben superar un complejo proceso burocrático.
• Primero, deben obtener un número de seguridad social (SNILS) con pasaporte traducido y notariado.
• Luego, registrarse en Gosuslugui, la plataforma gubernamental, y abrir una cuenta bancaria asociada al celular.
• Finalmente, presentar huellas, fotografía y voz en un banco autorizado.
Después, deben acudir a su operador móvil para verificar toda la documentación y reactivar la tarjeta SIM con validación biométrica. Las autoridades advierten que quienes no completen el trámite en 30 días perderán el acceso a internet y servicios digitales. Esta medida, según el Kremlin, busca frenar el uso indebido de líneas móviles en actividades ilícitas.
Seguridad nacional
El gobierno ruso sostiene que esta política fortalece su seguridad durante la “operación militar especial” en Ucrania. Según el Ministerio de Transición Digital, también reducirá fraudes y falsificaciones de SIM.
• Turistas ya no podrán comprar tarjetas SIM en aeropuertos.
• Inmigrantes sin dominio del idioma ruso enfrentan mayores barreras.
• La medida se suma a tecnologías de vigilancia como cámaras con IA y registro masivo de llamadas.
Esta política refuerza el control estatal sobre la población migrante y restringe su movilidad digital.
La desconexión forzada impuesta por Rusia a millones de extranjeros podría tener efectos duraderos en sus vidas laborales y personales. Además del debate legal, abre una discusión urgente sobre el equilibrio entre seguridad y derechos digitales.


