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Rusia lanza ataque aéreo masivo con drones y misiles sobre Kiev

Moscú alegó que el ataque respondió a acciones ucranianas, pero no presentó pruebas específicas.

Un ataque aéreo sin precedentes protagonizado por Rusia ha dejado al menos 23 heridos y afectaciones críticas en diversas regiones de Ucrania. El operativo, ejecutado con 550 drones y misiles, centró su ofensiva en Kiev y otras zonas estratégicas. Esta escalada bélica refleja un endurecimiento del conflicto y eleva las tensiones geopolíticas. 

Dimensiones del ataque aéreo más agresivo del año

Durante la madrugada del viernes, Rusia ejecutó un ataque aéreo con 539 drones tipo Shahed y 11 misiles de distinto alcance, entre ellos el hipersónico Kinzhal. La ofensiva impactó directamente en infraestructuras civiles, industriales y ferroviarias de Kiev y otras regiones del norte ucraniano.

La defensa aérea ucraniana logró interceptar 478 artefactos, aunque al menos 33 zonas urbanas sufrieron daños por fragmentos. La región de Sumy quedó parcialmente sin electricidad tras el impacto en una estación energética. Según el alcalde de Kiev, los hospitales atendieron a 23 personas heridas, mientras el presidente Zelenski calificó el ataque como “cínico y deliberado”.

Zonas como Dniprovskyi y Solomianskyi fueron severamente afectadas, con escuelas, centros médicos y edificios residenciales entre los blancos. Las autoridades instaron a la población a cerrar ventanas como precaución.

Reacciones internacionales y respuesta ucraniana

El bombardeo ruso ocurrió horas después de una llamada entre Trump y Putin, lo que ha generado especulaciones sobre su significado político. Kiev respondió lanzando drones contra regiones rusas como Belgorod y Belgorod, donde reportes indican daños en instalaciones estratégicas, incluido un centro químico.

Moscú justificó su acción como represalia por “actos terroristas ucranianos”, sin ofrecer detalles concretos. A nivel diplomático, Ucrania ha redoblado sus llamados a Washington y Europa para fortalecer la entrega de sistemas antimisiles Patriot.

Expertos interpretan el ataque como un mensaje interno del Kremlin frente a posibles presiones de negociación, mientras ciudadanos ucranianos relatan el miedo constante ante la intensificación de bombardeos.

La ofensiva aérea marca un punto de inflexión en el conflicto y podría anticipar nuevas escaladas. Mientras la población civil continúa pagando el precio más alto, los líderes internacionales enfrentan mayor presión para redefinir su postura frente a la guerra en Ucrania y sus consecuencias regionales.