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Descubren en Perú ciudad de 3,500 años que conectó culturas andinas

El hallazgo arroja nuevas luces sobre el legado de Caral.

Arqueólogos peruanos revelaron el hallazgo de una ciudad de 3,500 años de antigüedad en el norte de Perú. El centro urbano, llamado Peñico, habría sido un punto estratégico para el comercio entre la costa, la sierra y la Amazonía. La ciudad amplía el conocimiento sobre las conexiones culturales prehispánicas y sobre la civilización Caral.

Un nodo clave entre civilizaciones antiguas

Ubicada a 600 metros sobre el nivel del mar en la provincia de Barranca, Peñico fue fundada entre 1800 y 1500 a.C. Su descubrimiento aporta pistas sobre el destino de Caral, la civilización más antigua de América. Esta urbe surgió tras una crisis climática que debilitó a Caral y representa su posible continuidad.
La arqueóloga Ruth Shady, líder del proyecto, señaló que su localización favoreció el intercambio de bienes entre ecosistemas diversos.
Entre los hallazgos destacan:

  • 18 estructuras identificadas, incluidos templos y viviendas.
  • Restos de alimentos marinos y amazónicos.
  • Colgantes y cuentas de conchas marinas como el Spondylus.

Peñico: testimonio de una red de comercio milenaria

Las imágenes aéreas muestran una plaza circular rodeada por edificaciones de piedra y barro. Una de ellas presenta relieves de “pututus”, caracolas usadas como instrumentos de viento, posiblemente vinculadas a ceremonias o administración.
Además, se hallaron esculturas de barro con figuras antropomorfas y zoomorfas, junto a objetos rituales que evidencian prácticas simbólicas complejas.
Según el arqueólogo Marco Machacuay, Peñico demuestra cómo las sociedades andinas desarrollaron redes regionales antes del Imperio Inca.
La zona será abierta al público el 12 de julio, sumándose a los grandes destinos arqueológicos del país.

El hallazgo de Peñico reconfigura la narrativa sobre las primeras ciudades americanas. Su papel como eje comercial y cultural entre regiones refuerza la idea de que el intercambio y la adaptabilidad fueron claves en la supervivencia precolombina tras eventos climáticos severos.