Canadá enfrenta un brote de sarampión sin precedentes desde su erradicación en 1998, con más de 3,500 contagios confirmados. Autoridades sanitarias alertan sobre el descenso en la vacunación y la influencia de grupos antivacunas, mientras comunidades religiosas y migrantes se ven especialmente afectadas. La emergencia revive tensiones sobre salud pública y derechos individuales.

Un repunte que sorprende y alarma
El sarampión, considerado erradicado hace 27 años, resurge en Canadá con cifras históricas, superando incluso a Estados Unidos. La provincia de Alberta registra la mayoría de casos, impulsados por festivales y reuniones religiosas.
- Cifra oficial: 3,500 contagios reportados por la OMS hasta julio.
- Factores clave: descenso en tasas de vacunación y movilidad social.
Expertos advierten que esta enfermedad, altamente contagiosa, amenaza la estabilidad sanitaria y expone vulnerabilidades en el sistema de salud, como la falta de médicos para nuevos inmigrantes.
Tensiones sociales y muro de desinformación
El brote ha reactivado viejas divisiones sobre la vacunación, especialmente en comunidades menonitas y entre ciertos grupos migrantes. Voces médicas señalan que la resistencia cultural y la desinformación frenan los esfuerzos preventivos.
Autoridades sanitarias insisten en redoblar campañas, incluso con líderes religiosos, para evitar nuevas olas. Un especialista afirmó que no se debe considerar ninguna barrera como insuperable. El resentimiento hacia grupos no vacunados, sin embargo, complica el diálogo y refuerza la polarización social.
El resurgimiento del sarampión evidencia los riesgos de la baja vacunación y la propagación de información falsa. Si no se refuerzan políticas de inmunización y educación, Canadá podría enfrentar un retroceso sanitario con impacto global, marcando un nuevo desafío para la salud pública en la era pospandemia.


