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Hogares mexicanos: así distribuyen su ingreso mensual

El ingreso mensual por hogar en México promedia $25,955, pero varía mucho según la entidad federativa.

Los hogares mexicanos destinan la mayor parte de su ingreso a alimentos, con un promedio del 38% del total mensual. Según datos recientes del INEGI, esta tendencia revela profundas desigualdades económicas y patrones de consumo contrastantes. El estudio muestra cómo el nivel de ingresos influye en la forma de gastar de las familias mexicanas.

Gasto en alimentos refleja desigualdad social

En promedio, los hogares gastan 5,994 pesos mensuales en alimentos y bebidas, liderando la lista de gastos. En los hogares con menores ingresos, más de la mitad del presupuesto se destina a comida, mientras que en los sectores más altos esta proporción baja al 29%. Los productos más consumidos son carnes, cereales y verduras, siendo la carne el rubro individual más costoso.

Además, el gasto en alimentos fuera del hogar supera los 1,200 pesos mensuales. Este comportamiento refleja no sólo hábitos, sino también limitaciones: quienes ganan menos priorizan necesidades básicas, mientras que los de mayores ingresos diversifican su consumo. El informe destaca que los hogares más pobres tienen menos margen para invertir en salud, educación o esparcimiento.

Ingreso y ubicación determinan los patrones de gasto

El ingreso promedio mensual por hogar en México es de 25,955 pesos, con grandes diferencias entre estados. Nuevo León y Ciudad de México lideran con ingresos superiores a 36,000 pesos, mientras Chiapas y Guerrero no alcanzan los 17,000. Esta brecha se traduce en diferencias sustanciales en los gastos, especialmente en educación, salud y transporte.

El gasto en salud aumentó casi 8% desde 2022, ubicándose en 1,605 pesos trimestrales por hogar. También se observan desigualdades de género: las mujeres ganan 4,000 pesos menos en promedio que los hombres. A mayor ingreso, mayor capacidad para destinar recursos a rubros que mejoran la calidad de vida.

Los hábitos de consumo de los hogares mexicanos reflejan desigualdades estructurales en ingreso, género y región. Comprender estas diferencias es clave para diseñar políticas públicas que respondan a las verdaderas necesidades del país.