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Arancel del 100% a chips: Trump presiona la fabricación en Estados Unidos

Apple destinará 600 mil millones de dólares a manufactura en EE. UU. para conservar exenciones fiscales.

El nuevo arancel del 100% a los chips informáticos, anunciado por Donald Trump, sacude al sector tecnológico global. La medida busca forzar a las empresas a fabricar en Estados Unidos, con exenciones fiscales solo para quienes lo hagan. Expertos prevén alzas en productos como celulares, autos y electrodomésticos.

Trump endurece su política industrial con presión directa

La administración Trump endurece su postura comercial con un arancel del 100% a chips, excluyendo a quienes produzcan localmente. Apple anunció una inversión de 600 mil millones de dólares en EE. UU. para mantener beneficios fiscales. Nvidia e Intel también refuerzan su presencia en territorio estadounidense.

Este giro contrasta con la estrategia de subsidios adoptada por Biden con la “Ley Chips”. Mientras Trump apuesta por la presión fiscal, su antecesor favorecía incentivos económicos. La medida, aunque controversial, ha sido bien recibida en Wall Street:

  • Apple subió 8% en bolsa tras el anuncio.
  • Nvidia añadió valor al alcanzar un billón en capitalización.
  • Intel también registró alzas, pese a su historial volátil reciente.

México podría beneficiarse del giro proteccionista

En contraste con el impacto negativo esperado en Asia, regiones como Jalisco en México ven una oportunidad. Según el Comce Occidente, el 70% de la manufactura nacional de chips se concentra allí. Empresas como Foxconn y Nvidia ya analizan ampliar operaciones en ese estado.

Además, el Gobierno federal proyecta un Centro Nacional de Diseño de Semiconductores en Zapopan. Bajo el T-MEC, los chips fabricados en México para empresas estadounidenses estarían exentos del arancel. Esto posiciona a México como una alternativa estratégica frente a China e India.

El nuevo arancel a los chips impone un cambio de rumbo económico. Mientras EE. UU. refuerza su nacionalismo industrial, países cercanos como México podrían capitalizar la reconfiguración de las cadenas de suministro globales. Aún queda por ver si este proteccionismo se traducirá en beneficios sostenibles.