El Paquete Económico 2026, entregado por el gobierno de Claudia Sheinbaum a la Cámara de Diputados, marca una nueva etapa sin reforma fiscal. El documento proyecta continuidad en programas sociales y ajustes estratégicos en recaudación. El paquete Económico 2026, se posiciona como el eje de una propuesta que prioriza estabilidad y gasto social.

Presupuesto sin reforma fiscal, pero con ajustes clave
El Paquete Económico 2026 no contempla una reforma fiscal, pero sí un endurecimiento contra evasores, especialmente los conocidos como “factureros”. La estrategia se basa en cerrar espacios de corrupción y optimizar la recaudación en áreas como Aduanas, que ya reportan 180 mil millones de pesos adicionales frente a 2024. Este enfoque pretende elevar los ingresos sin generar presión tributaria.
Claudia Sheinbaum reafirma su compromiso con la estabilidad fiscal, al mantener la recaudación sin nuevos impuestos. Además, se anticipan modificaciones al programa de regularización de vehículos irregulares, por los abusos detectados en zonas fronterizas. Hacienda explicará los detalles técnicos en una conferencia posterior, reforzando la transparencia del paquete.
Más recursos para ciencia, Pemex y bienestar
El Paquete Económico 2026 destina más presupuesto a ciencia, tecnología y proyectos humanistas definidos como prioritarios por la actual administración. También se incluye una última asignación financiera para Petróleos Mexicanos, que busca cerrar 2026 con autonomía presupuestal. Este respaldo es clave para que Pemex enfrente vencimientos de deuda previstos para el próximo año.
En materia de gasto social, se aseguran fondos para programas como Pensión del Bienestar, Mujeres Bienestar y becas educativas. La Iniciativa de Ley de Ingresos incluye actualizaciones del IEPS, manteniendo como prioridad la cobertura de políticas públicas clave. El Congreso deberá aprobar el paquete antes de noviembre, con mayoría asegurada para Morena y sus aliados.
El Paquete Económico 2026 propone continuidad con ajustes operativos, privilegiando la disciplina financiera sin sacrificar inversión social. Con respaldo legislativo y sin grandes sorpresas fiscales, el gobierno de Sheinbaum apunta a consolidar un equilibrio entre recaudación, gasto estratégico y crecimiento. El desafío estará en la ejecución eficiente.


