La estrategia contempla incrementos graduales acordados entre gobierno, empresarios y sindicatos, cuidando que la inflación no supere el 4%. El objetivo es que el salario recupere su función social y garantice no solo alimentación, sino también otros gastos esenciales.

El salario mínimo en México podría alcanzar un nuevo estándar. Claudia Sheinbaum anunció que su meta es que este ingreso permita adquirir al menos 2.5 canastas básicas para 2030. Esta propuesta busca fortalecer el poder adquisitivo sin provocar inflación, en un contexto donde el salario actual apenas cubre 1.7 canastas.
Estrategia salarial y consenso tripartito
Sheinbaum aseguró que el aumento del salario mínimo se diseñará mediante acuerdos entre el gobierno, empresarios y sindicatos. La presidenta explicó que cada ajuste anual estará calculado para avanzar hacia la meta sin superar una inflación del 4%. La intención es evitar que los incrementos pierdan efecto por el alza generalizada de precios.
Actualmente, el salario mínimo cubre 1.7 canastas básicas, según datos oficiales. La mandataria indicó que los recientes aumentos han sido significativos, pero aún insuficientes. En sus palabras, “el objetivo es que el salario recupere su función social y cubra necesidades reales”.
Implicaciones económicas y camino hacia 2030
La administración de Sheinbaum busca consolidar una política salarial sostenida que mejore la calidad de vida sin frenar la inversión. El plan contempla ajustes graduales similares al alza del 12% aprobado en 2025. Expertos advierten que el equilibrio entre inflación y salario será clave para que esta medida sea viable.
El modelo propuesto también considera que el salario mínimo no solo cubra alimentación, sino otros gastos esenciales. De lograrlo, representaría un cambio estructural frente a sexenios anteriores donde el ingreso perdió poder de compra. Esta iniciativa apunta a un crecimiento con justicia social.
El reto será mantener un alza constante del salario sin desestabilizar la economía. Si se alcanzan los objetivos hacia 2030, el salario mínimo podría convertirse en una herramienta real de bienestar. La clave estará en la coordinación entre los sectores y la disciplina inflacionaria.


